La provincia atraviesa un escenario crítico con producción en mínimos históricos, desplome de inversiones y fuerte caída en la recaudación.
La industria petrolera de Mendoza atraviesa uno de los peores momentos de su historia, con niveles de producción en mínimos históricos y una recaudación por regalías que no encuentra piso.
Según datos oficiales, en el primer bimestre de 2026 la provincia extrajo 469.399 metros cúbicos de crudo, lo que representa una caída interanual del 7,38% y marca el nivel más bajo desde que existen registros.
Por primera vez desde 1999, Mendoza produjo menos de 500 mil m3 de petróleo en el arranque de un año, un dato que refleja la profundidad del deterioro del sector.
La caída no es reciente. Desde el pico productivo de principios de siglo, la actividad muestra una tendencia sostenida de retracción. En 2002, la provincia alcanzó los 6,7 millones de m3 anuales, mientras que en 2025 apenas superó los 3 millones.
Este retroceso también se refleja en la participación de Mendoza dentro del total nacional: pasó de representar más del 15% de la producción argentina a apenas el 6,65% en la actualidad.
Detrás de este escenario hay dos factores centrales. Por un lado, el agotamiento natural de los pozos maduros, que llevan años en declive. Por otro, la fuerte caída de las inversiones en exploración y explotación.
En 2015, las petroleras invirtieron más de USD 750 millones en Mendoza. Una década después, los montos se redujeron a menos de USD 130 millones, evidenciando un deterioro estructural en el sector.
El panorama se complejiza aún más tras la decisión de YPF de retirarse de gran parte de las áreas convencionales en la provincia. Las nuevas operadoras aún no lograron revertir la caída ni generar un salto en la actividad.
El impacto económico es directo. La recaudación por regalías cayó con fuerza y en 2025 la provincia percibió USD 139,7 millones, un 22,5% menos que el año anterior.
En el inicio de 2026, la situación se agravó aún más. Entre enero y febrero, Mendoza recibió apenas USD 18,7 millones, uno de los valores más bajos en más de dos décadas.
Para encontrar un nivel de ingresos similar hay que remontarse a 2004, lo que deja en evidencia la magnitud de la crisis actual.
Si bien el precio internacional del crudo influye en la recaudación, la tendencia de largo plazo muestra que la caída en la producción es el principal factor detrás del desplome de los ingresos.
Además del impacto fiscal, la crisis petrolera afecta el empleo y el entramado productivo vinculado al sector, reduciendo el efecto derrame sobre otras actividades económicas.
En este contexto, Mendoza enfrenta un escenario desafiante, donde la recuperación dependerá de nuevas inversiones, cambios en la matriz productiva y políticas que reactiven la actividad.
Por ahora, los datos muestran una realidad contundente: la industria petrolera mendocina atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas.