La comunidad educativa vivió una jornada atípica marcada por la ausencia de alumnos, controles reforzados y fuerte presencia policial.
El regreso a clases en la escuela 4-143 "El Algarrobal" de Las Heras estuvo marcado por el miedo y la incertidumbre, luego de la amenaza de tiroteo detectada el día anterior en uno de los baños del establecimiento.
La jornada fue atípica desde el inicio. Muy pocos alumnos asistieron y la mayoría de las familias decidió no enviar a sus hijos, pese a las garantías de seguridad ofrecidas por la Dirección General de Escuelas (DGE).
Según estimaciones de padres, no más de 40 chicos ingresaron a la institución, en un contexto atravesado por la preocupación y la desconfianza.
Quienes asistieron lo hicieron bajo condiciones especiales. Los estudiantes ingresaron sin mochilas, llevando únicamente un cuaderno y un lápiz, como medida preventiva ante posibles riesgos.
En algunos casos, incluso, las mochilas fueron retenidas en la dirección del establecimiento para evitar que los alumnos las tuvieran durante la jornada escolar.
El operativo de seguridad incluyó presencia policial en el lugar y controles internos, además de la intervención de equipos interdisciplinarios para acompañar a la comunidad educativa.
Sin embargo, el despliegue no logró disipar el temor. Muchos padres adelantaron que tampoco enviarán a sus hijos en los próximos días, al menos hasta que consideren que la situación esté completamente controlada.
El reclamo principal apunta a reforzar la seguridad en el ingreso y los alrededores de la escuela, donde denuncian problemáticas previas como peleas y el ingreso de objetos peligrosos.
Desde la DGE, en tanto, remarcaron que la situación no es un hecho aislado. Las amenazas detectadas en Mendoza forman parte de un fenómeno más amplio, con casos similares registrados en otras provincias.
Una de las hipótesis que manejan las autoridades es la de un "reto viral" o efecto imitativo, donde estudiantes replican conductas tras ver situaciones similares en redes sociales o medios.
Ante este escenario, el Gobierno escolar implementó un protocolo de urgencia que incluye inspecciones en baños y espacios comunes, preservación de pruebas y control del uso de instalaciones.
Además, se estableció como medida excepcional que los alumnos asistan sin mochilas en los casos donde exista una amenaza concreta.
En paralelo, se trabaja en un protocolo más amplio y definitivo que podría estar listo en un plazo de dos meses.
Mientras tanto, las autoridades apelan a la colaboración de las familias, promoviendo el diálogo con los estudiantes para abordar el impacto de estas situaciones.
El episodio dejó en evidencia un clima de creciente preocupación en la comunidad educativa, donde el desafío no solo es garantizar la seguridad, sino también recuperar la confianza de padres y alumnos en el ámbito escolar.