El sector enfrenta una combinación de caída de la demanda, atraso cambiario y competencia importada.
La industria metalúrgica atraviesa un escenario complejo a nivel nacional y Mendoza no es la excepción. La caída de la actividad se profundiza y ya impacta de lleno en sectores clave de la economía provincial.
Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (ASINMET), señalaron que el deterioro se concentra principalmente en tres frentes: petróleo, agroindustria y obra pública.
En el caso del sector petrolero, la salida de YPF de áreas convencionales en el norte provincial provocó una fuerte retracción. La baja en contrataciones y servicios dejó a muchas empresas con escaso nivel de actividad.
En paralelo, la agroindustria -uno de los pilares productivos de Mendoza- tampoco logra traccionar la demanda. Si bien algunos nichos como los frutos secos muestran dinamismo, no alcanzan a compensar la caída del resto del sector.
Gráfico ilustrativo de tendencia. No corresponde a datos oficiales.
La obra pública, por su parte, mantiene cierto nivel gracias a fondos provinciales, pero la falta de grandes proyectos nacionales limita la actividad de las empresas vinculadas a estructuras y servicios industriales.
A estos factores se suma un contexto macroeconómico adverso. Desde el sector advierten sobre la pérdida de competitividad por el atraso del tipo de cambio y la caída de las exportaciones.
En ese sentido, explican que el dólar se mantiene estable mientras los costos en pesos aumentan, lo que genera una inflación en dólares que encarece la producción local y dificulta competir en mercados externos.
Otro de los puntos críticos es la apertura de importaciones. Si bien desde el sector no rechazan la medida, advierten que la competencia con productos de países como China e India se da en condiciones desiguales.
Esto no solo impacta en la venta de productos, sino también en la ejecución de proyectos completos, donde empresas extranjeras operan con ventajas en costos, financiamiento e impuestos.
En este escenario, los industriales remarcan que el principal problema no es la capacidad productiva local, sino la falta de acceso a financiamiento competitivo, lo que limita la posibilidad de sostener la actividad.
"Si nos dan las mismas condiciones, no tenemos problema en competir", señalaron desde el sector.
Finalmente, advirtieron que la apertura económica puede ser positiva, pero pierde efectividad cuando no contempla las asimetrías estructurales que enfrenta la industria nacional.
Con este panorama, la actividad metalúrgica continúa sin señales de recuperación y se consolida como uno de los sectores más golpeados por el actual contexto económico.