Un preso murió tras caer desde el tercer piso del Hospital Central de Mendoza cuando intentaba escapar junto a otro detenido utilizando sábanas como cuerda. La Justicia abrió una investigación para determinar si hubo fallas en la custodia del Servicio Penitenciario.
Un intento de fuga ocurrido durante la madrugada en el Hospital Central de Mendoza terminó con la muerte de un preso y el inicio de una investigación para determinar posibles responsabilidades de los agentes penitenciarios encargados de la custodia.
El episodio ocurrió en el sector de internación para detenidos que funciona en el tercer piso del hospital. Allí se encontraban alojados dos internos que recibían atención médica y estaban bajo vigilancia del Servicio Penitenciario provincial.
De acuerdo con las primeras reconstrucciones del hecho, ambos presos planificaron una fuga aprovechando un momento en el que no había control directo dentro de la habitación. Para hacerlo, forzaron los barrotes de una ventana y prepararon una cuerda improvisada con sábanas atadas entre sí para intentar descender hacia el exterior del edificio.
Durante la maniobra de escape, uno de los detenidos intentó bajar primero utilizando la improvisada soga. Sin embargo, perdió el equilibrio o el soporte cedió, lo que provocó que cayera desde varios metros de altura hacia el sector externo del hospital.
El impacto fue extremadamente violento y el interno sufrió graves traumatismos. Aunque fue asistido rápidamente por personal médico del propio hospital, murió pocos minutos después como consecuencia de las heridas.
La víctima fue identificada como Juan Marcelo Tejada, de 35 años, quien contaba con antecedentes penales y se encontraba detenido a disposición de la Justicia.
El segundo interno involucrado en el intento de fuga logró descender por la ventana utilizando las sábanas, pero su escape duró poco.
Personal policial y penitenciario que se encontraba en el hospital logró detenerlo a pocos metros del lugar, antes de que pudiera abandonar el predio del centro de salud.
Tras la recaptura, el detenido fue trasladado nuevamente bajo custodia mientras se iniciaban las actuaciones judiciales correspondientes.
Luego del episodio, la Justicia abrió una causa para determinar cómo se produjo el intento de fuga y si existieron fallas en el sistema de seguridad del pabellón para presos del hospital.
En paralelo, también se inició una investigación administrativa dentro del Servicio Penitenciario para analizar el accionar de los agentes que estaban de guardia durante la madrugada.
Según trascendió, al menos cuatro penitenciarios estaban asignados a la custodia del sector en ese momento. Los investigadores buscan establecer si se respetaron los protocolos de vigilancia y cómo los detenidos lograron manipular los barrotes de la ventana sin ser detectados.
Además, los peritos analizan imágenes del lugar, las sábanas utilizadas como cuerda y los daños en la estructura de la ventana, elementos que podrían ayudar a reconstruir con precisión cómo se produjo la fuga frustrada.
El caso generó preocupación en el ámbito penitenciario y sanitario, ya que el pabellón para detenidos del Hospital Central es utilizado habitualmente para alojar a internos que necesitan tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas mientras permanecen bajo custodia del Estado.