En septiembre ingresaron a puertos chinos más de 360.000 toneladas de grano norteamericano frente a cero del año anterior. Los envíos desde Brasil bajaron 2,4% y las compras globales del gigante asiático retrocedieron 7,7% interanual.
El deshielo diplomático y comercial entre Washington y Pekín comenzó a reflejarse en las estadísticas aduaneras del gigante asiático. Durante septiembre, China importó 360.878 toneladas métricas de soja procedente de Estados Unidos, una cifra que contrasta de manera elocuente con las cero toneladas ingresadas en igual mes del año anterior. La reactivación responde al desembarco sostenido de buques de carga adquiridos bajo el paraguas de los acuerdos de distensión que pusieron freno a la confrontación arancelaria bilateral iniciada el año pasado.
En contrapartida, las colocaciones de soja originada en Brasil experimentaron una contracción interanual del 2,4% en septiembre, totalizando 10,7 millones de toneladas frente a los 10,96 millones despachados en igual período de 2025, según datos oficiales de la Administración General de Aduanas de China. A su vez, el flujo total de compras del principal importador del planeta marcó una desaceleración del 7,7% interanual, acumulando ingresos globales por 11,88 millones de toneladas a lo largo del mes.
Pese a la recuperación puntual observada en el último mes, el acumulado de los primeros nueve meses del año todavía exhibe las secuelas de la disputa geopolítica entre ambas potencias:
Fuerte retroceso norteamericano: entre enero y septiembre, los despachos desde Estados Unidos acumulan una caída del 34% interanual, situándose en 11,06 millones de toneladas.
Liderazgo brasileño: las ventas sudamericanas capitalizaron el repliegue de Washington con una expansión del 3,4% en el mismo lapso, consolidando un récord de 65,84 millones de toneladas.
Acuerdos al máximo nivel: las empresas procesadoras chinas habían paralizado los contratos con productores estadounidenses hasta la cumbre bilateral de octubre entre ambos jefes de Estado, encuentro tras el cual se pactó la adquisición de un paquete de casi 12 millones de toneladas.
Aunque el flujo logístico hacia las terminales portuarias chinas muestra un dinamismo renovado, analistas del mercado internacional señalan que los volúmenes globales concertados todavía se encuentran lejos de los estándares históricos previos a la guerra arancelaria, en un contexto en el que Pekín busca diversificar sus proveedores estratégicos para amortiguar futuras oscilaciones diplomáticas.