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EconomíaCrisis agrícola

El Niño arrasa los cañaverales en India y desata una crisis global del azúcar

El peor monzón en 11 años redujo drásticamente las cosechas en el segundo productor mundial, disparando los precios un 15% a nivel global. El desastre golpea a los productores endeudados y frena el plan indio de biocombustibles.

Martes, 20 de Octubre de 2026

Una confluencia crítica de cambio climático, alteraciones meteorológicas extremas y tensiones geopolíticas encareció drásticamente el valor del azúcar en todo el planeta. El fenómeno de El Niño provocó una sequía histórica en la India —el mayor consumidor y segundo productor mundial de azúcar—, donde el peor monzón en once años devastó los cañaverales, disparó los precios internos en plena temporada de festividades religiosas y obligó a las autoridades a habilitar importaciones de emergencia, una medida excepcional para una potencia agroexportadora que terminó por recalentar las cotizaciones internacionales.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el valor global del producto se incrementó casi un 15% en el último año. El impacto no se limita al territorio asiático: las anomalías térmicas y el déficit hídrico golpearon de igual modo a las plantaciones de caña en Brasil —primer productor del globo— y a los campos de remolacha azucarera en Europa, encareciendo la canasta básica de alimentos y tensando las cadenas de suministro en los mercados emergentes.

Deudas, desesperación y acuíferos agotados

En distritos rurales como Marathwada, en el oeste indio, el panorama para los agricultores es desolador tras atravesar una temporada previa de inundaciones y plagas para caer ahora en una aridez extrema. Con pozos que perforan hasta 245 metros de profundidad sin encontrar napas activas y represas reducidas a zanjas de polvo, las pérdidas en el rendimiento de los tallos oscilan entre el 50% y el 75% respecto a los niveles normales.

Acorralados por deudas contraídas para comprar fertilizantes a precios récord, ejecuciones bancarias de maquinaria agrícola y la imposibilidad de recuperar bienes empeñados, cientos de campesinos enfrentan una bancarrota total que profundizó cuadros de angustia social y tentativas de suicidio en comunidades agrícolas donde no llueve y el costo de cosechar supera el valor de venta de la materia prima raquítica.

Dilema energético: el azúcar como combustible

La escasez también impactó de lleno en los objetivos estratégicos de seguridad nacional impulsados por Nueva Delhi:

  • Freno al corte con biocombustibles: la caña constituye el insumo central del programa gubernamental que fijó el corte obligatorio del 20% de etanol en las naftas para reducir la sangría de divisas por importación de crudo, vital ante los bloqueos y tensiones bélicas en Medio Oriente.

  • Presión sobre otros cultivos: ante el faltante azucarero, la industria comenzó a desviar maíz y arroz hacia la producción de destilados, estresando alimentos básicos que también sufren la sequía en la mitad del territorio indio.

  • Malestar en los usuarios: conductores y motociclistas protestan por la pérdida de rendimiento de los motores y el deterioro mecánico en vehículos no adaptados al corte de combustible.

Festividades austeras en el mayor consumidor

En los centros urbanos, la escalada se sintió de inmediato en las confiterías y comercios minoristas, donde bocadillos tradicionales como los laddoos y modaks subieron un 10% en góndola. Pese a que la Federación Nacional de Fábricas Cooperativas de Azúcar intentó frenar las compras de pánico asegurando que el abastecimiento está garantizado, el encarecimiento generalizado del costo de vida forzó a los consumidores a racionar sus gastos, reduciendo las tradicionales ofrendas dulces destinadas a los templos durante las celebraciones religiosas.

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