El nuevo objetivo pasa del 2,2% al 1,4% del PBI y busca adaptarse al contexto económico.
El Gobierno alcanzó un acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que incluye una reducción en la meta de superávit fiscal para 2026, en un contexto marcado por la caída de la recaudación y mayores presiones sobre las cuentas públicas.
El nuevo objetivo de excedente primario pasó del 2,2% al 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que implica un recorte de 0,8 puntos porcentuales respecto a la meta original acordada en la primera revisión del programa.
Este ajuste fue consensuado con el staff del organismo y, tras su aprobación por el Directorio, habilitará el desembolso pendiente de 1.000 millones de dólares, que el Gobierno espera que impacte en las reservas del Banco Central en los próximos meses.
Desde el FMI remarcaron que el equilibrio fiscal seguirá siendo el eje del programa, basado en un control riguroso del gasto, aunque con margen para sostener políticas sociales focalizadas.
La modificación de la meta se da en un escenario desafiante: los ingresos tributarios registraron una caída del 7,5% en el primer trimestre, lo que condiciona la capacidad del Estado para sostener el sendero de superávit.
A pesar de ese contexto, el Sector Público Nacional logró mantener resultados positivos en los primeros meses del año. En febrero, registró un superávit financiero de $144.421 millones, con un resultado primario de más de $1,4 billones.
Sin embargo, este equilibrio se alcanzó en medio de crecientes reclamos por pagos pendientes de distintos sectores, como empresas de transporte y prestadores de servicios, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad del esquema.
"Este acuerdo es un paso muy importante en la consolidación de la estabilidad macroeconómica", afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Desde el sector privado, algunos analistas consideran que la nueva meta es más realista, aunque advierten que sigue siendo exigente en un contexto de menor crecimiento económico y presión inflacionaria.
El acuerdo también contempla un fortalecimiento de las reservas internacionales. El FMI proyecta que aumenten al menos en 8.000 millones de dólares durante 2026, impulsadas por financiamiento externo y compras sostenidas del Banco Central.
En lo que va del año, la autoridad monetaria ya acumuló compras por más de 5.500 millones de dólares, aunque enfrenta dificultades para retener divisas debido a vencimientos de deuda.
En ese marco, el Gobierno avanza con una estrategia de financiamiento que incluye emisión de deuda en dólares, venta de activos estatales y acuerdos con organismos internacionales.
De cara a los próximos meses, el principal desafío será sostener el equilibrio fiscal en un contexto de menor recaudación, mayores compromisos de deuda y una economía que aún busca consolidar su recuperación.