La CGT avanza con acciones judiciales contra la reforma laboral y, en paralelo, impulsa la construcción de un frente opositor más amplio para enfrentar al gobierno de Javier Milei.
La Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a delinear una doble estrategia frente al gobierno de Javier Milei, combinando su ofensiva judicial contra la reforma laboral con un mayor involucramiento en la construcción política opositora.
En ese marco, la central sindical se sumó a la propuesta de impulsar un frente opositor amplio, con la intención de articular una alternativa electoral de cara a 2027 que exceda al peronismo tradicional.
Tras los primeros reveses en tribunales, la CGT decidió sostener su estrategia legal y presentó un nuevo amparo contra aspectos de la reforma laboral, especialmente aquellos vinculados a derechos colectivos y regulación de la huelga.
El objetivo es que la discusión avance en el fuero laboral, donde el sindicalismo considera que puede tener una recepción más favorable, al tiempo que mantiene el tema como eje central de su posicionamiento institucional.
En paralelo, la conducción cegetista comenzó a participar activamente en el debate político opositor. La idea de construir un "frente amplio" aparece como una de las principales líneas de trabajo dentro del espacio.
Dirigentes sindicales plantean que, si bien el peronismo es un actor clave, no alcanza por sí solo para construir una mayoría electoral, por lo que buscan ampliar la base política e incorporar nuevos sectores.
Dentro de la CGT crece la preocupación por el deterioro del empleo y la caída de los ingresos, factores que impulsan su decisión de intensificar tanto la acción gremial como la participación política.
Además, la central analiza la creación de un observatorio socioeconómico junto a la UBA, con el objetivo de generar estadísticas propias sobre inflación, salarios y condiciones laborales.
En cuanto a la acción en la calle, la CGT mantiene una estrategia de movilización selectiva, con participación en fechas clave como el Día de la Memoria, pero sin avanzar por ahora en una escalada sostenida de protestas.
Esta postura convive con diferencias internas, ya que algunos sectores del sindicalismo reclaman medidas más duras frente al Gobierno.
El movimiento de la CGT refleja un proceso más amplio de reconfiguración de la oposición, en un contexto en el que distintos espacios buscan reorganizarse frente al oficialismo.
De esta manera, la central sindical intenta posicionarse no solo como actor gremial, sino también como un protagonista en la construcción política hacia los próximos años.