Donald Trump instó a Irán a firmar un acuerdo mientras evalúa extender el bloqueo de sus puertos. El conflicto impacta en el petróleo y la economía global.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre Irán al instarlo a firmar un acuerdo mientras su administración analiza prolongar durante meses el bloqueo naval sobre sus exportaciones.
La estrategia busca forzar a Teherán a reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte global de petróleo, en un contexto de negociaciones estancadas y creciente tensión militar.
Durante reuniones con ejecutivos del sector energético, la Casa Blanca evaluó medidas para sostener el bloqueo sin generar un impacto significativo en los consumidores estadounidenses.
"Deberían reaccionar pronto y firmar un acuerdo".
El endurecimiento de la postura coincide con una suba en los precios internacionales del crudo, que registraron incrementos superiores al 6% ante la posibilidad de una interrupción prolongada en el suministro.
Desde Washington sostienen que el objetivo es limitar las exportaciones petroleras iraníes, mientras que Teherán mantiene su posición de resistir las presiones externas y continuar con sus operaciones en la región.
El conflicto ya generó consecuencias económicas significativas. En Irán, la moneda local sufrió una fuerte devaluación, alcanzando niveles récord frente al dólar, mientras la inflación se mantiene en niveles elevados.

El Pentágono estimó en US$25.000 millones el costo de la guerra con Irán tras casi 60 días de conflicto. El Congreso evalúa su continuidad.
Al mismo tiempo, el escenario político interno también se tensiona en Estados Unidos, donde el costo de la guerra y el aumento de los combustibles generan presión sobre la administración.
Desde el gobierno iraní, en tanto, denunciaron que la estrategia estadounidense busca forzar una rendición económica y política, al tiempo que advirtieron sobre posibles respuestas militares si se mantiene el bloqueo.
En paralelo, las diferencias entre ambas partes también se reflejan en las negociaciones: Irán plantea resolver primero el conflicto militar, mientras que Estados Unidos exige abordar de inmediato el programa nuclear.
El escenario continúa abierto, con impacto directo en los mercados energéticos y en la estabilidad global, en un conflicto que combina presión militar, económica y diplomática.