La ministra de Justicia de Sudáfrica advirtió que los ataques contra ciudadanos extranjeros afectan la imagen global del país y generan represalias contra artistas y empresas sudafricanas en otros países africanos.
El Gobierno de Sudáfrica advirtió que la reciente ola de ataques contra ciudadanos extranjeros está dañando la imagen internacional del país y provocando consecuencias para artistas y empresas sudafricanas en otros mercados africanos.
La ministra de Justicia, Mmamoloko Kubayi, pidió a la población rechazar los actos de violencia y evitar respuestas por mano propia frente a la inmigración irregular. Según sostuvo, el Estado debe abordar esos casos mediante los canales institucionales correspondientes.
En las últimas semanas, Sudáfrica registró protestas y ataques contra ciudadanos de otros países africanos, incluidos migrantes que se encuentran legalmente en el país. Los grupos antiinmigrantes los acusan de incidir en el desempleo y la criminalidad, dos problemas estructurales que atraviesan a la sociedad sudafricana.
Kubayi señaló que la violencia también comenzó a generar un impacto cultural y económico. Según explicó, varios artistas sudafricanos que suelen presentarse en otros países del continente vieron cancelados sus shows como reacción a los hechos de xenofobia.
La funcionaria no mencionó nombres específicos, pero afirmó que el Gobierno está brindando apoyo a compañías sudafricanas en el exterior que se vieron afectadas por el rechazo regional.
"Creemos que esto no solo puede dañar la marca del país, sino también nuestra cohesión social", expresó Kubayi.
La ministra también advirtió que incluso algunos ciudadanos sudafricanos fueron atacados por grupos antiinmigrantes debido a su apariencia física o forma de hablar.
La violencia xenófoba es un problema recurrente en Sudáfrica y volvió a intensificarse en un contexto marcado por la campaña hacia las elecciones locales de noviembre, donde algunos dirigentes políticos amplificaron discursos contra los migrantes.
Varios países, entre ellos Ghana, Malawi y Mozambique, iniciaron procesos de repatriación de ciudadanos ante preocupaciones por su seguridad. Malawi informó que trasladará en colectivos a cientos de personas desde la ciudad de Durban.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó la nueva ola de violencia como "profundamente desgarradora" y la describió como una "trágica traición" a los países africanos que apoyaron a Sudáfrica durante la lucha contra el apartheid.
Tedros afirmó que cinco etíopes y cinco mozambiqueños murieron en los ataques. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores sudafricano rechazó parcialmente esa versión y sostuvo que las muertes de los ciudadanos etíopes estuvieron vinculadas al crimen organizado, no a violencia xenófoba. En el caso de los mozambiqueños, indicó que las circunstancias todavía están bajo investigación.
"Lamentamos profundamente la trágica pérdida de vidas en estos incidentes recientes, porque una sola vida perdida ya es demasiado", expresó el vocero de la Cancillería sudafricana, Chrispin Phiri.