Washington denunció que Pekín realizó una detonación nuclear secreta en 2020 cerca del sitio de pruebas de Lop Nur y advirtió que podría reanudar sus propios ensayos atómicos para evitar quedar en desventaja tecnológica frente a China y Rusia.
El gobierno de Estados Unidos acusó formalmente a China de haber llevado a cabo una prueba nuclear encubierta en junio de 2020, en un episodio que ha reavivado la tensión entre las dos principales potencias globales. La acusación fue formulada por el secretario de Estado adjunto para el control de armas y la no proliferación durante un acto en Washington, donde sostuvo que Pekín habría tratado de ocultar la detonación subterránea al mundo.
Según Washington, la supuesta explosión tuvo lugar cerca del polígono histórico de pruebas nucleares de Lop Nur, en el extremo occidental de China, y fue detectada gracias a datos sísmicos registrados en Kazajistán que, a juicio estadounidense, no se corresponden con un terremoto ni con actividad minera.
La administración estadounidense afirmó que China empleó técnicas de "desacoplamiento" para disminuir la potente señal sísmica y así evitar la detección por parte de los sistemas internacionales de monitoreo. El funcionario declaró que Estados Unidos ha concluido que se realizaron ensayos nucleares explosivos en 2020, aunque no precisó la magnitud energética exacta del evento.
Estas acusaciones se producen en un contexto de creciente rivalidad estratégica global, marcado también por la reciente expiración del tratado New START -el principal acuerdo bilateral de control de armas entre EE. UU. y Rusia-, y las discusiones sobre la necesidad de incluir a China en un nuevo marco de límites sobre arsenales nucleares.
Pekín ha rechazado de plano las acusaciones, calificándolas de "infundadas" y denunciando que son utilizadas por Washington como pretexto para justificar la reactivación de sus propias pruebas atómicas. Rusia, por su parte, también ha negado haber realizado ensayos nucleares secretos y ha apoyado la versión de China ante las denuncias internacionales.
En su discurso, el funcionario estadounidense advirtió que Washington podría considerar retomar las pruebas de armas nucleares por primera vez en más de tres décadas si percibe que la brecha tecnológica con Rusia y China se está ampliando. Las pruebas completas de este tipo están prohibidas por tratados internacionales desde la década de 1990, aunque ni Estados Unidos ni China han ratificado formalmente el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.
La posibilidad de reanudar los ensayos atómicos ha generado inquietud en la comunidad global, ya que un retorno a esas prácticas podría desencadenar una nueva fase de tensiones armamentistas y debilitar el sistema internacional de control de armas.