Después de casi 20 años de negociaciones, la Unión Europea e India firmaron un ambicioso tratado de libre comercio que creará una de las mayores zonas de comercio del mundo, abarcando cerca de 2 000 millones de personas y el 25 % del PIB global, con reducción de aranceles y apertura de mercados.
La Unión Europea (UE) y la India concluyeron este martes un acuerdo de libre comercio de gran envergadura, tras casi dos décadas de negociaciones intermitentes. El pacto, descrito por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como la "madre de todos los acuerdos" comerciales, representa un hito en las relaciones económicas internacionales y está destinado a modular el comercio mundial en un contexto de crecientes tensiones arancelarias y reconfiguración de alianzas tradicionales.
El tratado cubre un mercado combinado de alrededor de 2 000 millones de personas y representa aproximadamente el 25% del Producto Interno Bruto global, un volumen que lo sitúa entre los acuerdos comerciales más significativos de los últimos años.
Uno de los pilares del acuerdo es la eliminación o reducción sustancial de aranceles sobre una gran proporción del comercio bilateral. India acordó bajar los aranceles sobre cerca del 97 % de los bienes europeos, mientras que la UE reducirá o eliminará casi el 99% de los aranceles sobre productos indios por valor, facilitando así el flujo de mercancías entre ambos bloques.
Estos cambios tendrán un impacto notable en sectores clave como la industria automotriz, maquinarias, productos farmacéuticos, vinos y bebidas alcohólicas de origen europeo, así como textiles, pieles, joyería y productos farmacéuticos indios. La reducción gradual de aranceles sobre vehículos, por ejemplo, abrirá una de las economías automotrices más grandes del mundo al mercado indio en condiciones más competitivas que antes.
Según estimaciones relacionadas con el acuerdo, la eliminación de derechos de aduana podría traducirse en ahorros de hasta 4 000 millones de euros al año para exportadores europeos, además de estimular el comercio bilateral y crear nuevas oportunidades de empleo tanto en la UE como en India. La previsión apunta a que las exportaciones europeas podrían duplicarse hacia India para 2032, generando un importante dinamismo económico en ambos territorios.
Si bien se fomentará el libre comercio entre los dos bloques, ciertos sectores sensibles, como productos agrícolas específicos (lácteos, cereales o carnes), quedaron excluidos de la liberalización total, reflejando la necesidad de equilibrar la apertura con la protección de industrias locales estratégicas.
El acuerdo va más allá de la simple eliminación de barreras comerciales. En paralelo al tratado, la UE y la India impulsaron una nueva fase de cooperación estratégica, que incluye diálogos en seguridad y defensa, así como iniciativas de movilidad laboral y colaboración tecnológica. Este componente de la alianza apunta a reforzar los vínculos geopolíticos entre dos democracias clave, en un contexto global marcado por tensiones comerciales con otras potencias como Estados Unidos y China.
A pesar de su firma, el acuerdo todavía debe ser ratificado por los gobiernos de los Estados miembros de la UE, el Parlamento Europeo y por el Gobierno de India antes de entrar formalmente en vigor. El proceso de ratificación podría extenderse durante varios meses y su implementación gradual está prevista para finales de 2026 o comienzos de 2027, una vez cumplidos todos los requisitos legales y parlamentarios.