La salida del conglomerado de Germán Larrea reduce la competencia a semanas de la apertura de sobres. El repliegue de un operador clave en transporte y minería compromete las inversiones estratégicas para el Norte Grande y el litio.
El plan de privatización del sistema ferroviario que impulsa el gobierno de Javier Milei sumó una complicación mayúscula tras conocerse que Grupo México, uno de los actores internacionales más relevantes del sector, habría decidido retirarse de la licitación pública del Belgrano Cargas. La determinación del conglomerado liderado por el magnate Germán Larrea —adelantada por Bloomberg Línea— respondería a discrepancias técnicas y económicas insalvables con las condiciones fijadas en los pliegos de bases y condiciones elaborados por la administración nacional, a escasas semanas de la apertura de sobres prevista para el próximo 11 de noviembre.
La eventual defección de la compañía mexicana representa un impacto directo sobre la credibilidad y el alcance del proceso, que contempla el otorgamiento de concesiones integrales por 50 años para la administración y explotación de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. La expectativa oficial sobre el grupo descansaba en su doble condición de especialista: se trata de un operador con vasta trayectoria en el transporte ferroviario de cargas a gran escala y, simultáneamente, uno de los gigantes globales de la extracción minera, dos actividades cuya integración resulta medular para el esquema de exportaciones que proyecta el Ejecutivo nacional.
A mediados de año, el grupo azteca había ratificado su interés de desembarcar en el país analizando no solo la red ferroviaria, sino también proyectos conexos en generación de energía y explotación de yacimientos. La decisión de marginarse del concurso deja al descubierto los interrogantes que despiertan las exigencias contractuales y financieras del pliego oficial, encendiendo alertas sobre el nivel real de competencia que tendrá la compulsa y la capacidad de los oferentes remanentes para asumir las multimillonarias inversiones requeridas para modernizar un tendido visiblemente deteriorado.
El repliegue trasciende la cantidad de participantes y golpea el corazón del modelo logístico que demandan las grandes industrias. El desafío central de la concesión no radica únicamente en delegar la operación de las formaciones, sino en garantizar compromisos vinculantes de renovación de vías, adquisición de material rodante y mantenimiento continuo que permitan bajar los costos del flete terrestre frente al monopolio del transporte automotor por camión.
Para la actividad minera nacional y las economías regionales del Norte Grande, el futuro operativo del Belgrano Cargas constituye un factor determinante de competitividad. El crecimiento proyectado en la extracción de cobre, litio y otros minerales estratégicos en provincias alejadas de los puertos marítimos exige transportar colosales volúmenes de insumos, cales, químicos y maquinarias pesadas hacia la cordillera, además de brindar una salida eficiente y económica para los productos refinados hacia los nodos de embarque.
La salida de un candidato de fuste técnico obliga a revisar el esquema licitatorio antes de sellar acuerdos que condicionarán el entramado productivo nacional por medio siglo. Analistas y mandatarios provinciales coinciden en que una concesión a cincuenta años exige diseñar reglas claras y previsibles que articulen los intereses de los estados provinciales con las necesidades de desarrollo industrial de todo el interior del país.