Aunque hubo una leve baja respecto a 2024, el informe advierte que la crisis sigue siendo estructural. Crece la inseguridad alimentaria y se posterga la atención de la salud.
Más de la mitad de los niños y adolescentes en la Argentina viven en situación de pobreza, según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), que además advierte que casi un 30% no accede a una alimentación adecuada.
De acuerdo a la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), la pobreza infantil alcanzó el 53,6% en 2025, mientras que la indigencia llegó al 10,7%.
Si bien el indicador mostró una baja respecto al 59,7% registrado en 2024, el informe remarca que se trata de una mejora puntual dentro de un problema estructural.
"No debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural", advirtió la UCA.
El estudio utiliza un índice de pobreza multidimensional que contempla variables como alimentación, vivienda, salud, educación, saneamiento e información.
Bajo ese enfoque, más de la mitad de los menores presenta carencias en al menos uno de estos aspectos fundamentales.
"Persisten déficits estructurales que condicionan el desarrollo de las infancias", señala el reporte.
Uno de los datos más preocupantes es el vinculado a la alimentación.
El informe indica que el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2025, mientras que un 13,2% la padeció en su forma más severa.
La problemática se concentra principalmente en hogares de bajos ingresos y en el Gran Buenos Aires.
Aunque hubo una leve mejora respecto al año anterior, los niveles siguen por encima de los registrados en la década de 2010.
La asistencia alimentaria alcanzó al 64,8% de los menores, un nivel récord según el informe.
Desde la UCA explican que esto no solo responde a una mayor cobertura estatal, sino también a la incorporación de sectores que antes no necesitaban ayuda.
En ese contexto, programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) llegaron al 42,5% de los chicos, aunque con una leve baja respecto al año anterior.
El informe también advierte sobre el impacto económico en el acceso a la salud.
Durante 2025, el 19,8% de los niños y adolescentes dejó de asistir a controles médicos o odontológicos por falta de recursos.
El problema se agrava con la edad:
- Afecta al 11,3% de los menores de 5 años
- Llega al 27,5% en adolescentes
La atención odontológica es la más postergada, lo que refleja una deuda histórica en políticas sanitarias.
A pesar de la leve mejora en algunos indicadores, el informe concluye que la pobreza infantil en la Argentina continúa siendo un fenómeno estructural.
Las condiciones de vida de millones de chicos siguen condicionadas por la falta de ingresos, el acceso limitado a alimentos y las dificultades para sostener controles básicos de salud.