El cierre de la histórica fabricante de neumáticos FATE encendió las alarmas sobre un posible "efecto dominó" en el sector local, con señales de fragilidad en otras grandes plantas y fuerte presión de importaciones que complica la producción nacional.
El reciente cierre de la fábrica de neumáticos FATE, que cesó su producción tras más de 80 años y dejó 920 trabajadores en incertidumbre, generó preocupación en fabricantes y cámaras empresarias del sector. Más allá del impacto inmediato en el empleo, autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) advierten que la situación podría desencadenar un "efecto dominó" en la industria nacional de neumáticos si no se adoptan medidas para mejorar la competitividad local.
FATE, una de las principales productoras del país con planta en San Fernando (Buenos Aires), acusó la caída de la demanda interna, la presión de importaciones y la falta de competitividad como razones para cerrar su planta. Este hecho no solo interrumpe una trayectoria de décadas, sino que también deja expuestos a los otros dos grandes fabricantes con producción local: Bridgestone (Firestone) y Pirelli Argentina.
Aunque Bridgestone y Pirelli aún mantienen producción en el país, ambas enfrentan escenarios de debilidad. Bridgestone opera con niveles de actividad reducidos y ha iniciado recortes de personal y ajustes operativos, además de abastecer el mercado con neumáticos importados de su red global. Pirelli, por su parte, ha aplicado reducciones de plantilla y está explorando segmentos más especializados para sostener su presencia productiva.
Este panorama deja al sector con estructuras productivas ajustadas, lo que lleva a analistas y empresarios a señalar que otras fábricas podrían dejar de producir o transformarse en centros que importen neumáticos en lugar de fabricarlos localmente si no mejora la situación competitiva y comercial.
Un factor que se repite en el análisis sectorial es el fuerte aumento de neumáticos importados, sobre todo desde Asia, con precios entre 15% y 40% más bajos que los locales. Esta marea importadora ha reducido significativamente la participación de la producción nacional en el mercado interno, y se estima que entre el 85% y 90% de los neumáticos vendidos se importan actualmente.
La UIA resaltó que el cierre de FATE no debería considerarse un hecho aislado, sino como parte de una tendencia más amplia de pérdida de capacidad productiva y empleo en sectores manufactureros argentinos expuestos a condiciones de competencia internacional desfavorables.
El sector del neumático es intensivo en mano de obra y encadenamientos productivos, por lo que un colapso adicional de instalaciones fabriles podría tener repercusiones en proveedores, distribuidores y talleres vinculados a la cadena de valor. Asimismo, terminales automotrices que dependen de abastecimiento local también enfrentan retos logísticos por la menor producción interna.
Empresarios y gremios coinciden en la urgencia de diseñar políticas públicas que favorezcan la competitividad industrial, así como marcos de defensa comercial que permitan equilibrar la competencia con productos importados. Sin esos ajustes, varios analistas creen que el cierre de Fate podría ser solo el comienzo de una reconfiguración profunda y riesgosa para la industria nacional de neumáticos.