Tras una serie de reuniones virtuales con representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno argentino manifestó que confía en poder destrabar el desembolso de u$s 1.000 millones correspondiente a la segunda revisión del acuerdo stand-by, en un contexto de especial atención sobre las cuentas externas y la economía local.
El Gobierno de Argentina mantuvo recientemente una serie de encuentros virtuales con autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) en los que se abordaron asuntos clave vinculados al cumplimiento de los objetivos pactados en el acuerdo stand-by vigente entre ambos. Según voceros oficiales, estas conversaciones dejaron una sensación de avances positivos y mayor entendimiento técnico entre las partes.
Los funcionarios locales subrayaron que, pese a las dificultades externas e internas, las reuniones permitieron revisar con detalle los números fiscales y los parámetros requeridos por el organismo multilateral, lo que alimentó la expectativa de poder destrabar un desembolso de u$s 1.000 millones correspondiente a la segunda revisión del programa.
Desde el Palacio de Hacienda y otras áreas vinculadas a la política económica se indicó que existe una clara confianza en que se logrará llegar a un acuerdo técnico con el FMI, lo que habilitaría la liberación de los fondos pendientes una vez culminada con éxito la segunda revisión.
Ese impulso sería clave para fortalecer las reservas del Banco Central y la capacidad de pago externo del país en un momento crítico para las cuentas públicas.
La expectativa por destrabar esos recursos llega en un momento en que el Gobierno enfrenta presiones sobre la economía local, con desafíos en materia de inflación, tipo de cambio y crecimiento. En este sentido, el potencial ingreso de los fondos del FMI se lee como un respaldo financiero que podría aliviar tensiones macroeconómicas, aunque desde distintos sectores advierten que se necesitará continuar con medidas complementarias para sostener la confianza de los mercados y de la sociedad.
El ala económica del Ejecutivo ha defendido que estos encuentros técnicos con el Fondo -aunque realizados de forma virtual- son parte de una estrategia más amplia para garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos en el acuerdo y así poder acceder a los recursos en los plazos previstos.
Ahora, la mirada se traslada hacia cómo se cerrarán los aspectos pendientes de la revisión y qué exigencias técnicas quedan por resolver para que el FMI habilite el desembolso. El Gobierno confía en que, con el diálogo y la entrega de información requerida, se podrá avanzar sin mayores contratiempos en las próximas semanas.
Analistas económicos locales y externos observan con atención este proceso, ya que el acceso a los fondos depende de variables macroeconómicas y de la percepción de la sostenibilidad fiscal del programa. En caso de que la segunda revisión se concrete positivamente, el ingreso de u$s 1.000 millones podría dar al Ejecutivo un alivio financiero necesario para reforzar las políticas económicas a la espera de nuevos ajustes estructurales.