Según las tasas actuales, el capital necesario puede variar entre menos de $10 millones y más de $16 millones, dependiendo del banco elegido.
Generar $200.000 mensuales con un plazo fijo en Argentina requiere hoy una inversión que puede variar significativamente según el banco elegido, debido a la fuerte dispersión de tasas de interés en el sistema financiero.
De acuerdo con los datos informados al Banco Central, la diferencia entre las tasas más altas y más bajas alcanza hasta 10 puntos porcentuales, lo que impacta directamente en el capital necesario.
Para obtener una renta mensual de $200.000 en un plazo fijo a 30 días, los montos varían de la siguiente manera:
Tasas más altas (25% anual): se requieren alrededor de $9.733.332
Tasas intermedias (19% a 21,5%): entre $11.300.000 y $12.800.000
Tasas más bajas (15% anual): hasta $16.222.220
Esto implica una diferencia cercana a los $6,5 millones para lograr el mismo rendimiento mensual.
Las tasas más competitivas se encuentran principalmente en entidades más pequeñas o digitales.
Entre las más altas se destacan:
Banco VOII, Reba y Crédito Regional: 25% anual
Banco Meridian: 24,8%
Banco Bica, del Sol y Masventas: 24%
En estos casos, el capital requerido se ubica por debajo de los $10 millones.
Las entidades más grandes suelen ofrecer tasas más bajas, lo que eleva el monto necesario:
Banco Provincia y Credicoop: 21,5% ($11,3 millones)
BBVA y Banco Macro: 20,5% ($11,8 millones)
Banco Nación y Ciudad: 19% ($12,8 millones)
Santander: 15% (más de $16,2 millones)
Los bancos más chicos y plataformas digitales suelen ofrecer tasas más altas para atraer depósitos, mientras que las entidades grandes priorizan estabilidad y volumen de clientes.
Esto genera una brecha significativa que obliga a los ahorristas a comparar antes de invertir.
El rendimiento final no depende solo de la tasa, sino también de la facilidad operativa, la confianza en la entidad y la disponibilidad de canales digitales.
Sin embargo, en un contexto de tasas dispersas, elegir bien el banco puede marcar una diferencia millonaria en el capital necesario para alcanzar un mismo objetivo de ingresos.