La propuesta busca destrabar el conflicto en Medio Oriente, pero no incluye avances inmediatos sobre el programa nuclear iraní.
Irán propuso reabrir el estratégico estrecho de Ormuz a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo económico y se ponga fin al conflicto bélico en la región, en un intento por reducir la tensión internacional.
La iniciativa fue transmitida a Washington a través de mediadores y plantea una salida parcial al conflicto, aunque deja para una etapa posterior las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo: por allí circula cerca del 20% del petróleo y gas comercializado a nivel global.
Su cierre generó un fuerte impacto en los mercados internacionales, con subas sostenidas en el precio del crudo y efectos en productos básicos como alimentos y fertilizantes.
La propuesta iraní es clara: reabrir el paso marítimo si Estados Unidos pone fin a su bloqueo, que busca impedir la exportación de petróleo iraní.
Ese bloqueo no solo limita los ingresos del país, sino que también presiona su capacidad de producción al restringir el almacenamiento de crudo.
En este contexto, el canciller iraní Abbas Araghchi cuestionó el rol de Washington en el estancamiento de las conversaciones.
"Hubo avances en las negociaciones, pero los enfoques de Estados Unidos hicieron que la última ronda no alcanzara resultados. Sus demandas excesivas y sus métodos erróneos lo impidieron", sostuvo.
El funcionario también destacó las gestiones diplomáticas en la región: "Era necesario revisar la situación con nuestros amigos en Pakistán. Fue una muy buena visita y analizamos lo ocurrido y bajo qué condiciones pueden continuar las conversaciones".
A pesar del ofrecimiento, el escenario sigue siendo incierto. El presidente estadounidense, Donald Trump, no mostró señales de aceptar la propuesta, ya que uno de los puntos centrales del conflicto -el desarrollo nuclear iraní- quedaría sin resolver en esta etapa.
Washington insiste en que Irán debe abandonar su capacidad de enriquecer uranio a niveles que puedan derivar en la fabricación de armas nucleares.
El cierre del estrecho generó una fuerte presión sobre Estados Unidos y sus aliados, especialmente por el aumento en los precios de la energía.
El barril de petróleo Brent alcanzó valores cercanos a los 108 dólares, con un incremento de casi el 50% desde el inicio del conflicto.
Además, el encarecimiento del combustible repercute directamente en el costo de vida y en la economía global.
Las conversaciones continúan a través de mediadores internacionales, mientras Irán busca respaldo diplomático en aliados estratégicos como Rusia.
En paralelo, países como Pakistán y Omán intentan acercar posiciones para reactivar un diálogo que permanece estancado.
Si bien existe un alto el fuego vigente, la situación en la región sigue siendo inestable.
El control del estrecho de Ormuz se mantiene como una de las principales cartas estratégicas de Irán, en un conflicto que combina intereses militares, energéticos y geopolíticos a escala global.
Fuente: AP News.