Aunque parezca extraño, los vuelos comerciales no siguen trayectorias rectas en los mapas. La razón está en la forma de la Tierra.
Si alguna vez miraste el recorrido de un avión en un mapa, seguramente notaste algo extraño: las rutas no son rectas, sino curvas. Aunque parezca un error, en realidad es la forma más eficiente de volar.
El motivo principal es que la Tierra es esférica. En un mapa plano, las distancias y trayectorias se deforman.
Lo que parece una curva en el mapa es, en realidad, la línea más corta entre dos puntos sobre una esfera.
Los aviones siguen lo que se conoce como rutas de "gran círculo".
Este tipo de trayectorias representan la distancia más corta posible entre dos puntos en la superficie de una esfera.
Por eso, vuelos largos como los que cruzan océanos o continentes suelen mostrar recorridos que se curvan hacia el norte o el sur.
Un vuelo entre Sudamérica y Europa puede parecer que "sube" hacia el hemisferio norte en lugar de ir recto hacia el este.
Sin embargo, ese camino reduce distancia, tiempo de vuelo y consumo de combustible.
Además de la geometría de la Tierra, las rutas también se ajustan por:
Corrientes de viento (jet streams)
Condiciones climáticas
Espacio aéreo disponible
Seguir rutas curvas no solo ahorra combustible, sino que también optimiza tiempos y mejora la seguridad operativa.
Lo que parece una desviación es, en realidad, la mejor forma de viajar largas distancias en avión.