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Huevo, salmón y 6000 calorías: la estricta receta de Hugh Jackman para volver a ser Wolverine

El actor australobritánico reveló los extremos secretos de su plan de entrenamiento y alimentación para interpretar a su personaje más famoso. El desayuno quemagrasas, las 6000 calorías diarias y el inesperado impacto de la huelga.

Martes, 14 de Julio de 2026
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A sus 57 años, Hugh Jackman sigue demostrando que la edad es simplemente un número cuando se trata de compromiso profesional y disciplina de acero. El actor australobritánico, consagrado como uno de los grandes camaleones físicos de la industria de Hollywood, debió someterse una vez más a un extenuante régimen de gimnasio y alimentación milimétrica para volver a encarnar a Wolverine. El desafío no era menor: desarrollar una musculatura imponente y rocosa mientras reducía su porcentaje de grasa corporal al mínimo, una metamorfosis que requirió el diseño de una estrategia nutricional dividida en dos etapas muy marcadas por su preparador físico.

El desayuno de los campeones: de la fase de definición al volumen

La primera comida del día era el pilar fundamental sobre el cual se edificaba la energía para sus rutinas de fuerza. Dependiendo de los objetivos de la producción, el menú matutino de Jackman cambiaba drásticamente:

  • Fase de definición (perder grasa): consumía un plato limpio y cargado de grasas saludables que incluía cuatro huevos poché, una porción de salmón ahumado y media palta, aportando proteínas de alta calidad y fibra para mantener la saciedad.

  • Fase de volumen (ganar músculo): el tazón se transformaba en una bomba calórica compuesta por un gran tazón de avena con canela, seis huevos revueltos con jamón y espinaca, sumado a dos tostadas de pan de centeno untadas con una generosa capa de mantequilla de maní.

El infierno de las 6000 calorías y el imprevisto que estiró el esfuerzo

Sostener semejante estructura muscular en un cuerpo de casi dos metros demandó un consumo de combustible biológico verdaderamente descomunal. El propio actor confesó en una entrevista de televisión que llegó a ingerir entre 5.000 y 6.000 calorías diarias, aclarando que no se trataba de comida placentera o "chatarra" para saciar antojos. El menú diario consistía en una monótona y repetitiva montaña de pollo hervido, filetes de tilapia, porotos y chauchas al vapor, alimentos limpios seleccionados específicamente por su entrenador, David Kingsbury, para nutrir las fibras musculares sin inflamar el organismo.

Para colmo de males, el destino le jugó una pasada inesperada a la planificación de la estrella de cine. La histórica huelga de guionistas en Hollywood paralizó el rodaje durante meses, obligando a Jackman a extender su durísima rutina de entrenamiento y su estricta dieta limpia mucho más tiempo de lo presupuestado. Dado que el actor había decidido filmar las escenas de torso desnudo en la última etapa del calendario de rodaje para lucir su versión más magra, el retraso de la producción lo forzó a mantener ese demandante estado físico de superhéroe durante un semestre adicional, transformando su regreso en una verdadera hazaña de resistencia mental.