Mónica Almada, representante del oficialismo en la AGN, firmó en disidencia el capítulo sobre derivados por USD 1.023 millones, acusó a la oposición de montar una maniobra política y respaldó la estrategia del presidente del Banco Central.
La auditora general Mónica Almada, representante del oficialismo en la Auditoría General de la Nación (AGN), salió al cruce de los cuestionamientos derivados del reciente informe contable sobre las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La funcionaria defendió enfáticamente la gestión de Santiago Bausili frente a la autoridad monetaria y calificó las acusaciones de la oposición como una "operación de desgaste para dejarlo como un timbero o un cambista".
En declaraciones radiales, Almada confirmó que firmó en disidencia —junto a los auditores propuestos por La Libertad Avanza y la Unión Cívica Radical (UCR)— el apartado que alertaba sobre una presunta pérdida de USD 1.023 millones en contratos de cobertura con derivados financieros. Según su versión, el dictamen técnico original aprobaba los estados contables de 2025 sin salvedades —en concordancia con el informe de la auditora externa Price Waterhouse emitido en abril—, pero la redacción fue alterada a último momento a instancias del equipo del auditor kirchnerista Juan Ignacio Forlón.
Al fundamentar su rechazo a calificar el costo de los contratos como una merma patrimonial directa, Almada remarcó que las operaciones de derivados son una práctica estándar en la administración de reservas: "Desde 2007 en adelante todos los gobiernos contrataron instrumentos de ese tipo. No es perder plata. Es como el seguro de un auto: quien paga la prima y no choca no pierde dinero, sino que está cubriendo un riesgo", graficó la funcionaria.
La postura coincide con el descargo institucional presentado por el BCRA, donde se detalló que el ejercicio 2025 cerró con un resultado neto positivo de USD 2.505 millones. La entidad argumentó que los contratos de futuros no pueden evaluarse de manera aislada, sino en forma integrada con la fuerte revalorización internacional de la tenencia física del metal. Asimismo, el Central retrucó que entre 2007 y 2011 los desembolsos por coberturas similares duplicaron en términos proporcionales a los de 2025 sin recibir observaciones de la AGN, acusando a la conducción del organismo auditor de "socavar la institucionalidad con fines puramente políticos".
En contraposición, el presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, sostuvo que en la historia de las revisiones al Central "nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud", compuesta por USD 960 millones de resultado adverso en operaciones y USD 62,8 millones en primas de opciones, aunque aclaró que al cierre del balance no quedaban posiciones abiertas. Olmos diferenció la revaluación contable del activo subyacente —comprado en gestiones anteriores— de la ejecución operativa de los derivados en moneda dura.
En paralelo a este informe contable, la AGN mantiene abierta una auditoría de gestión sobre el traslado físico de lingotes de oro al exterior realizado durante 2024. Semanas atrás, en el Senado, Bausili justificó la decisión de depositar parte de las tenencias en el Banco de Pagos Internacionales (BIS) de Basilea, Suiza, explicando que se aprovechó una oportunidad de mercado para reconvertir barras a estándares de mejor aceptación comercial y menor costo, remarcando que todos los movimientos se encuentran inventariados y resguardados bajo secreto de mercado para proteger las reservas argentinas.