La comuna articulará con los vecinos que asisten de manera voluntaria a animales en la vía pública. A través del sistema SIMBA, garantizarán castración, vacunación antirrábica y seguimiento clínico mediante actas de compromiso comunitario.

Bajo la premisa comunitaria de que "un perro sin dueño formal sí tiene un barrio que lo cuida", la Municipalidad de Las Heras puso en marcha el programa "Guardianes del Barrio". La iniciativa municipal busca brindar un marco institucional y sanitario formal a una práctica habitual en los vecindarios, articulando de manera directa entre el Estado local y aquellos vecinos solidarios que diariamente alimentan, asisten y resguardan a animales en situación de calle.
La herramienta se originó al amparo de la Ordenanza de Equilibrio Poblacional de Caninos y Felinos, impulsada en el Concejo Deliberante por su presidenta, Noelia Delpir. La titular del cuerpo legislativo enfatizó durante el lanzamiento la impronta colectiva de la medida: "Un perro del barrio no es un perro de nadie; pertenece a una comunidad que lo reconoce, lo alimenta y lo protege. Esta política pública pone en valor la solidaridad de los vecinos y la transforma en cuidado responsable mediante evaluación, castración, vacunación, identificación y acompañamiento continuo".
El funcionamiento del dispositivo comienza con un abordaje en territorio por parte de brigadas municipales, quienes reconstruyen la historia del canino, verifican la ausencia de un tutor responsable y localizan al residente voluntario dispuesto a firmar un acta compromiso de tutela comunitaria. Una vez suscripto el acuerdo, el animal es ingresado al ecosistema de SIMBA, la plataforma digital departamental que nuclea historias clínicas veterinarias, asignación de turnos y procesos de adopción.

El municipio implementó el programa Ruido Cero con puestos rotativos y decibelímetros en mano. La Ley 9024 fija un tope de 85 decibeles para motos y autos. Aquellos rodados que excedan el límite serán retenidos de forma preventiva.
A través de esta plataforma, los profesionales veterinarios aplican un protocolo integral que incluye diagnóstico general, esterilización quirúrgica, vacunación antirrábica, desparasitación e identificación visible. Concluida la fase postoperatoria con el soporte del vecino enlace, el perro regresa a su hábitat barrial bajo supervisión sanitaria garantizada, manteniendo abierto el canal para una eventual adopción definitiva y responsable.