Las cúpulas de defensa de Arabia Saudita, Turquía y Pakistán coordinan asistencia bajo el pacto de defensa mutua. En paralelo, Irak y el Golfo cancelaron los vuelos iraníes por presión de Washington e Irán amenazó con represalias masivas.

El conflicto bélico en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de alineamiento geoestratégico este viernes tras la activación de los canales de asistencia militar entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán. Los jefes de los Estados Mayores de las tres naciones coordinaron un cónclave de urgencia en el marco del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, rubricado en agosto pasado, cuya cláusula de reciprocidad establece que una agresión dirigida contra cualquiera de sus miembros será interpretada y repelida como un ataque a la totalidad de los firmantes.
La movilización de la alianza responde a la ola ininterrumpida de bombardeos lanzada por los rebeldes hutíes de Yemen contra instalaciones civiles, yacimientos energéticos y centros de culto en territorio saudí. Mientras las baterías antiaéreas del reino árabe confirmaron la interceptación de seis proyectiles balísticos sobre sus fronteras, el Gran Muftí saudí conminó a las tropas a defender el territorio hasta erradicar militarmente a las milicias insurgentes. Desde Ankara, el Ministerio de Defensa turco confirmó el envío de su máxima autoridad militar, el general Selcuk Bayraktaroglu, para articular esquemas de cooperación táctica y técnica.
El endurecimiento de la estrategia de la Casa Blanca, concentrada en forzar la desconexión financiera de Teherán mediante sanciones secundarias a terceros países, provocó la parálisis de la aviación comercial persa en los hubs fronterizos. Tras el bloqueo del tráfico aéreo adoptado por los Emiratos Árabes Unidos y Omán, las autoridades de Irak cancelaron de forma total los vuelos hacia y desde territorio iraní en los cuatro aeropuertos operativos del país, profundizando el cerco sobre una economía que ya lidia con el bloqueo militar a sus puertos marítimos.
La represalia discursiva del régimen islámico no tardó en llegar: Mohammad Mokhber, asesor cercano de la máxima jerarquía persa, advirtió a los gobiernos de la región que alinearse con los mandatos de Washington tendrá un costo operativo directo: “Si Irán no cuenta con la posibilidad de volar ni de acceder a servicios aeroportuarios, ningún país de la región tendrá esa posibilidad”.
En medio de un flujo de cargueros por el estrecho de Ormuz que cayó a la mitad de su promedio histórico —apenas nueve embarcaciones transitando la vía marítima por la que históricamente circulaba el 20% del crudo internacional—, las tratativas diplomáticas se trasladaron de manera paralela a los corredores de la ONU en Nueva York. Allí, el canciller iraní Abbas Araqchi deslizó una propuesta de cese al fuego por fases a cambio del levantamiento irrestricto de los bloqueos navales estadounidenses, en un intento de última hora por evitar que la crisis desemboque en una confrontación convencional generalizada.