El aumento de los honorarios y la creciente demanda complican el acceso a la salud mental en Mendoza. Una sesión puede superar los $25.000 y muchos pacientes ya no pueden sostener tratamientos semanales.
Ir al psicólogo en Mendoza sin obra social se convirtió en un gasto difícil de sostener para gran parte de la población. En un contexto de alta demanda en salud mental, los costos siguen en aumento y condicionan el acceso a los tratamientos.
Actualmente, una sesión individual cuesta entre $20.000 y $25.000, mientras que las terapias de pareja o familia rondan los $30.000. En tanto, evaluaciones más complejas pueden superar los $100.000, según valores de referencia del sector.
En los últimos meses, los honorarios registraron subas sostenidas. Entre noviembre de 2025 y lo que va de este año, los incrementos rondan el 40%, en línea con la inflación.
Aunque estos valores son orientativos, en la práctica funcionan como referencia del mercado y afectan directamente la continuidad de los tratamientos.
La licenciada Gabriela Dik, presidenta del Colegio de Psicólogos de Mendoza, advirtió que sostener una consulta privada "se hace muy difícil".
Como consecuencia, muchos pacientes comenzaron a espaciar las sesiones: ya no es habitual la frecuencia semanal, sino encuentros cada 15 o incluso 20 días.
Esto impacta directamente en la calidad de los procesos terapéuticos.
El aumento de costos se da en paralelo a un crecimiento de la demanda. En Argentina, se estima que una de cada tres personas presenta algún problema de salud mental, con cuadros frecuentes de ansiedad, depresión y consumo problemático.
Además, los especialistas advierten que los casos aparecen a edades cada vez más tempranas, especialmente desde la pandemia, con mayor gravedad en infancias y adolescencias.
En Mendoza, durante 2025 se registraron 787 intentos de suicidio, y en lo que va de 2026 ya se contabilizan 60 casos, según datos oficiales.
A este escenario se suma otro problema: cada vez menos profesionales aceptan obras sociales.
Los bajos honorarios, los retrasos en los pagos y la falta de actualización empujan a muchos psicólogos a trabajar únicamente en el ámbito privado.
Esto genera un circuito cada vez más restrictivo: quienes no pueden pagar una consulta particular dependen de coberturas con poca disponibilidad o largas listas de espera.
El sistema público, por su parte, también enfrenta dificultades para responder a la creciente demanda.
En Mendoza existen distintos dispositivos de atención, como hospitales especializados, centros infantojuveniles y servicios de urgencia, pero la saturación es cada vez más evidente.
La falta de profesionales y el aumento de consultas generan demoras que, en algunos casos, se extienden durante meses.
"No tenemos cómo atender la demanda. Estamos en una crisis muy grande", resumieron desde el sector.