El Gobierno habilitó a Aysam a intervenir terrenos en Potrerillos para construir un acueducto de gran escala, clave para abastecer de agua potable y saneamiento al desarrollo turístico del perilago.
El Gobierno de Mendoza dio un paso decisivo para el desarrollo del perilago de Potrerillos al habilitar a Aysam a avanzar sobre terrenos estratégicos donde se construirá un acueducto de 800 milímetros, considerado fundamental para la infraestructura de la zona.
La medida fue oficializada por el Departamento General de Irrigación (DGI), que declaró de "utilidad pública y sujeto a ocupación temporaria" varias parcelas ubicadas sobre la Ruta Nacional 7, a la altura del kilómetro 1091, en Luján de Cuyo.
La resolución permite establecer una servidumbre de tránsito y acueducto, lo que en términos prácticos implica que el Estado puede utilizar terrenos privados para instalar cañerías y realizar perforaciones necesarias para la obra.
Las parcelas afectadas pertenecen a empresas privadas y abarcan más de 9.000 metros cuadrados, una superficie clave para el trazado del sistema hídrico.
Además, Aysam actuará como sujeto expropiante, encargándose de gestionar la cesión, compra o expropiación de los terrenos involucrados.
El acueducto forma parte del Master Plan de desarrollo del perilago de Potrerillos, que apunta a transformar la zona en un polo turístico de nivel internacional.
Sin esta infraestructura, sería inviable garantizar servicios básicos como agua potable y saneamiento para los emprendimientos previstos.
El proyecto contempla hoteles, restaurantes, actividades recreativas y deportivas, con inversiones millonarias que buscan posicionar a Potrerillos como un destino clave en Mendoza.
La resolución tiene carácter preventivo, lo que significa que la ocupación de los terrenos se mantendrá hasta que finalicen las obras y se realice la demarcación definitiva en los registros públicos.
Los propietarios de las parcelas cuentan con 10 días hábiles para apelar la medida, aunque el avance administrativo ya marca el inicio inminente de los trabajos.
En este contexto, la decisión del DGI se convierte en un paso determinante para que el proyecto deje de ser un plan y comience a materializarse, con el objetivo de dotar de infraestructura básica a una de las zonas más estratégicas y atractivas de Mendoza.