Suecia convocó al embajador de Irán tras la ejecución de un ciudadano sueco acusado de espionaje para Israel, en un caso que desató condena internacional y tensión diplomática.
El Gobierno de Suecia convocó al embajador de Irán en Estocolmo para presentar una protesta formal tras la ejecución de un ciudadano sueco por parte de las autoridades iraníes, en un contexto de creciente tensión internacional.
La reacción llegó horas después de que Teherán confirmara el ajusticiamiento de un hombre detenido en 2025, acusado de realizar actividades de espionaje en favor de Israel.
Desde el Ministerio de Exteriores sueco señalaron que "condenan firmemente" la ejecución y cuestionaron el proceso judicial que derivó en la pena capital, al considerarlo "viciado".
Además, remarcaron que la pena de muerte es un castigo inhumano, cruel e irreversible, en línea con la postura de la Unión Europea.
Las autoridades iraníes identificaron al ejecutado como Kurosh Keivani, detenido el 16 de junio de 2025.
Según Teherán, fue condenado por colaborar con servicios de inteligencia israelíes, en medio de un contexto de creciente conflictividad regional.
La ejecución se produce en un escenario marcado por la ofensiva de Israel y Estados Unidos y la respuesta iraní, lo que ha intensificado las medidas de seguridad en el país.
En ese contexto, Irán ha incrementado detenciones y ejecuciones de presuntos espías.
La convocatoria del embajador refleja un deterioro en las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El caso vuelve a poner en debate el uso de la pena de muerte en Irán y la situación de ciudadanos extranjeros detenidos.