El agresor actuó solo, llevaba municiones y material vinculado a masacres históricas. Investigadores apuntan a un perfil "copycat" con posibles trastornos psicológicos.
Un tiroteo ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México, dejó una turista canadiense muerta y al menos 13 extranjeros heridos, en un hecho inédito que conmocionó tanto a las autoridades como al sector turístico.
El ataque se produjo el lunes por la mañana en uno de los sitios más visitados del país y terminó con el suicidio del agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años.
Según informaron autoridades de seguridad, el primer alerta se recibió a las 11:20, cuando se reportó la presencia de un hombre armado amenazando a turistas en las inmediaciones de la Pirámide de la Luna.
Minutos después, efectivos de la Guardia Nacional arribaron al lugar. Al intentar intervenir, el agresor abrió fuego contra los agentes, lo que derivó en un enfrentamiento.
Tras ser herido en una pierna y quedar acorralado, el atacante se quitó la vida alrededor de las 11:45, poniendo fin al episodio violento.
El saldo del ataque fue una turista canadiense fallecida y 13 personas heridas, todas extranjeras, lo que elevó la preocupación por la seguridad en uno de los principales destinos turísticos de México.
Las autoridades no difundieron de inmediato la identidad de la víctima fatal, mientras que los heridos fueron trasladados a centros de salud cercanos.
De acuerdo con la investigación preliminar, el agresor había visitado la zona arqueológica en reiteradas ocasiones antes del ataque y se había hospedado en hoteles cercanos, lo que sugiere que el hecho fue planificado con antelación.
Además, llevaba consigo una mochila táctica con más de 50 cartuchos, un arma blanca y distintos materiales escritos y gráficos vinculados a hechos violentos del pasado.
Uno de los elementos más relevantes de la investigación es el contenido hallado en poder del atacante. Entre los documentos, se encontraron referencias a episodios violentos ocurridos en Estados Unidos, incluyendo posibles alusiones a la masacre de Columbine de 1999.
En ese contexto, la fiscalía maneja como hipótesis que el agresor actuó bajo una lógica de imitación, conocida como fenómeno "copycat", en el que un atacante replica patrones de crímenes anteriores.
Las autoridades también señalaron indicios de que el hombre presentaba un perfil psicopatológico, con posibles alteraciones de tipo psiquiátrico y una desconexión con la realidad.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, descartó que el ataque esté relacionado con el narcotráfico o estructuras delictivas, y lo definió como un hecho aislado.
"No habíamos presenciado algo así en México. Es la primera vez que ocurre en un sitio arqueológico", afirmó.
El episodio generó alarma en el país por tratarse de un ataque en un espacio cultural y turístico de alta concurrencia, algo sin antecedentes en México.
La investigación continúa para determinar con precisión las motivaciones del agresor, mientras especialistas analizan el material encontrado para reconstruir su perfil psicológico y el nivel de planificación del ataque.