Perú vota este domingo en unas elecciones marcadas por la crisis política, la inseguridad y la desconfianza de los ciudadanos.
Perú se prepara para unas elecciones clave en medio de un escenario de profunda inestabilidad política. Este domingo, unos 27 millones de ciudadanos están habilitados para votar a un nuevo presidente y renovar el Congreso.
El objetivo es claro: intentar poner fin a una década de crisis en la que ningún mandatario logró completar su mandato.
Desde 2018, el país tuvo ocho presidentes, muchos de ellos destituidos, encarcelados o forzados a renunciar en medio de escándalos políticos.
El panorama electoral refleja esa crisis. Un total de 35 candidatos compiten por la presidencia, en una de las elecciones más fragmentadas de la historia del país.
Las boletas, de casi medio metro de largo, generaron confusión incluso entre los votantes.
"Vi la boleta y me dio dolor de cabeza, no sé a quién votar", expresó una comerciante en Lima.
Según las encuestas, la candidata de derecha Keiko Fujimori lidera con una leve ventaja, aunque sin superar el 15% de intención de voto.
Muy cerca aparecen otros candidatos, lo que anticipa un balotaje casi seguro en junio.
Uno de los principales problemas es la gran cantidad de indecisos: alrededor del 13% del electorado aún no definió su voto.
Detrás de esta incertidumbre hay un malestar más profundo.
La corrupción sigue siendo una de las principales preocupaciones: cuatro expresidentes están actualmente en prisión por casos de sobornos, muchos vinculados al escándalo de la empresa brasileña Odebrecht.
Pero en los últimos años, otro tema ganó peso: la inseguridad.
Los casos de extorsión aumentaron casi un 20% en el último año, mientras que los homicidios alcanzaron niveles récord.
Este escenario impulsó propuestas más duras por parte de algunos candidatos.
Entre ellas, se incluyen el despliegue del ejército en las calles, la restitución de la pena de muerte y el regreso de los llamados "jueces sin rostro", un sistema utilizado en el pasado para combatir el crimen organizado.
Para los analistas, estas elecciones pueden marcar un punto de inflexión.
"Podrían sacarnos de este ciclo de inestabilidad o mantenernos atrapados en él", advirtió un especialista.
Con un escenario fragmentado y una sociedad dividida, Perú enfrenta una elección decisiva que definirá su rumbo en los próximos años.