Israel lanzó una nueva ofensiva sobre Líbano que dejó al menos 89 muertos y más de 700 heridos. El sistema sanitario local advierte que está desbordado.
Al menos 89 personas murieron y más de 700 resultaron heridas este miércoles en Líbano tras una nueva oleada de bombardeos lanzados por Israel, en lo que el propio Ejército israelí calificó como su "mayor ataque" contra objetivos vinculados a Hezbolá desde el inicio de la ofensiva.
El balance fue confirmado por el ministro de Salud libanés, Rakan Nasereldín, quien advirtió que se trata de cifras preliminares y que el número de víctimas podría seguir aumentando.
Entre los fallecidos hay al menos 12 profesionales sanitarios, lo que agrava aún más la situación del sistema de salud del país.
"El sistema sanitario enfrenta un grave desbordamiento", alertó el funcionario, al tiempo que señaló que los hospitales trabajan al límite de su capacidad.
A pesar del colapso, Nasereldín sostuvo que los centros médicos continúan operando.
"Estamos coordinando con los servicios de emergencia y los hospitales han respondido en gran medida pese a la dificultad", afirmó.
Entre las víctimas también se encuentra la periodista Ghada Daij, de 37 años, que murió en un ataque en la ciudad de Tiro.
Según medios locales, más de diez trabajadores de prensa han fallecido en Líbano desde octubre de 2023 en el marco de la ofensiva israelí.
Otra de las víctimas fue el jeque Sadeq Nabulsi, profesor de Ciencias Políticas y figura cercana a Hezbolá.
El académico era hermano de Mohamad Afif Nabulsi, exjefe de prensa del grupo, que había muerto en un ataque en 2024.
El Ejército de Israel confirmó que los ataques alcanzaron "sedes militares e infraestructura de Hezbolá" en Beirut, el valle de la Becá y el sur del país.
La ofensiva se produce en medio de la tensión regional, luego de que el primer ministro Benjamin Netanyahu aclarara que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no incluye a Líbano.
El impacto humanitario del conflicto sigue creciendo.
Según datos oficiales, los ataques israelíes ya dejaron más de 1.500 muertos y 4.600 heridos en Líbano.
Además, más de un millón de personas fueron desplazadas dentro del país y al menos 200.000 cruzaron hacia Siria desde el inicio de la escalada, de acuerdo con cifras del ACNUR.