Donald Trump dispuso una pausa de cinco días en los ataques a la infraestructura energética de Irán tras asegurar que existen conversaciones "productivas". La medida depende del avance de las negociaciones en curso.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó una pausa de cinco días en los ataques contra la infraestructura energética de Irán, en un intento por abrir una ventana de negociación en medio del conflicto en Medio Oriente.
La decisión implica suspender los bombardeos dirigidos a refinerías, plantas energéticas y otros puntos clave del sistema energético iraní, considerados objetivos estratégicos en la ofensiva militar.
Según explicó el propio mandatario, la medida responde a la existencia de "conversaciones productivas" con representantes iraníes, lo que podría derivar en una eventual desescalada del conflicto si prosperan los contactos diplomáticos.
Desde la Casa Blanca aclararon que la pausa es temporal y sujeta a resultados concretos, por lo que los ataques podrían reanudarse si no hay avances en las negociaciones durante ese plazo.
En ese sentido, el gobierno estadounidense busca presionar a Irán para alcanzar acuerdos, sin renunciar completamente a la herramienta militar como forma de presión.
La medida se da en el marco de una guerra que ha incluido ataques cruzados entre Irán, Estados Unidos e Israel, con impacto en infraestructura crítica, bases militares y objetivos estratégicos en distintos puntos de la región.
En las últimas semanas, los ataques se habían intensificado, especialmente contra instalaciones energéticas, lo que generó preocupación internacional por el impacto en el suministro global de petróleo.
La posible interrupción en la producción energética iraní había encendido alertas en los mercados internacionales, ante el riesgo de subas en el precio del petróleo y efectos en la economía global.
Por eso, la pausa anunciada por Trump también es leída como un intento de contener las consecuencias económicas del conflicto, además de abrir un canal de diálogo político.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de las negociaciones, en un escenario donde cualquier avance podría reducir la tensión en Medio Oriente, pero un fracaso podría reactivar la escalada militar con mayor intensidad.