El gobierno israelí confirmó nuevos bombardeos sobre territorio iraní en medio de la escalada bélica. La decisión se da en un contexto de tensiones con Donald Trump y diferencias sobre la estrategia a seguir en el conflicto.
El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo tras una reciente ofensiva de Israel contra objetivos en Irán, en el marco de una escalada que se mantiene desde fines de febrero.
De acuerdo con reportes internacionales, las fuerzas israelíes llevaron a cabo ataques en Teherán, apuntando a infraestructura vinculada al gobierno iraní. La operación se presenta como respuesta a los lanzamientos de misiles y drones desde territorio iraní en las últimas semanas.
En paralelo, el conflicto se desarrolla en un escenario complejo: mientras Israel mantiene su campaña militar, Estados Unidos evalúa moderar su participación directa tras mantener contactos diplomáticos con Irán.
La ofensiva forma parte de una guerra que comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes iniciaron ataques coordinados contra instalaciones iraníes, lo que derivó en una serie de represalias y una escalada sostenida en toda la región.
En las últimas horas, distintos reportes señalaron que los bombardeos israelíes se enfocaron en infraestructura estratégica, mientras que desde Irán continúan los lanzamientos de misiles, algunos de los cuales han logrado impactar en territorio israelí pese a los sistemas de defensa.
Además del frente militar, el conflicto tiene impacto en el plano internacional. La combinación de ataques y negociaciones genera un escenario de alta incertidumbre, con temores a una expansión regional y consecuencias económicas globales, especialmente en el mercado energético.