En medio de la creciente tensión con Estados Unidos tras la intervención militar en Venezuela y las advertencias públicas del presidente Donald Trump, el gobierno de Cuba realizó nuevos operativos militares y ejercicios de defensa nacional encabezados por Miguel Díaz-Canel, en lo que califican como una respuesta a un posible escenario de agresión externa.
Cuba llevó a cabo este fin de semana una nueva serie de ejercicios militares y maniobras de defensa nacional, en un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos tras la operación militar estadounidense en Venezuela y las repetidas advertencias directas desde Washington, según consignaron medios regionales y estatales.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezó las actividades, que incluyeron ejercicios tácticos con unidades blindadas, prácticas de tiro para jóvenes y civiles, y la supervisión de posiciones de defensa antiaérea. La movilización militar marcó la tercera jornada consecutiva de preparación de las fuerzas armadas cubanas, lo que refleja la percepción oficial de una amenaza externa latente.
Las maniobras no se limitaron a ejercicios de combate convencionales. Las prácticas, que abarcaron desde emboscadas hasta protección civil, forman parte de una estrategia que las autoridades describen como preparación integral para la defensa nacional, en la que se enfatiza la participación civil y la cohesión del pueblo ante un supuesto escenario de confrontación.
En declaraciones recogidas por la prensa oficial, Díaz-Canel destacó la "importancia estratégica" de dichos entrenamientos en los "momentos actuales", refiriéndose a lo que el gobierno cubano considera una ofensiva hegemónica de Estados Unidos en la región tras la intervención que terminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a principios de enero.
Aunque el Gobierno cubano insiste en que estos ejercicios son defensivos, la decisión de intensificarlos ocurre en medio de un ambiente de confrontación verbal con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump. Washington ha dejado claro en varias ocasiones que busca presionar a La Habana como parte de su estrategia regional y en respuesta al desplome del régimen de Maduro, lo que ha agudizado las preocupaciones de La Habana sobre su seguridad.
En este marco, Cuba ha declarado que no negociará bajo presión externa y ha enfatizado su derecho a prepararse ante cualquier intento de agresión. Las maniobras, que se realizan de forma regular los fines de semana, se integran en una doctrina que las autoridades han denominado "guerra de todo el pueblo", orientada a fortalecer la cohesión civil y militar frente a escenarios de riesgo externo.