El presidente ruso Vladímir Putin aceptó participar en una reunión trilateral con Estados Unidos y Ucrania en Abu Dhabi, en un intento diplomático para encaminar el conflicto, aunque no prometió un alto al fuego ni ceder en los puntos clave de la guerra.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, acordó este viernes participar en una reunión trilateral con representantes de Estados Unidos y Ucrania en la ciudad de Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, en medio de la guerra que ya lleva casi cuatro años en Ucrania.
El encuentro, que llega tras horas de conversaciones en el Kremlin con emisarios estadounidenses, tendrá como objetivo abordar cuestiones de seguridad y condiciones de un eventual cese de hostilidades. Aunque la participación de las delegaciones se concretó, Putin no aceptó comprometerse a un alto el fuego, lo que deja la continuidad del conflicto prácticamente sin cambios inmediatos.
La aceptación del presidente ruso para enviar una delegación oficial a Abu Dhabi fue el resultado de más de tres horas de negociaciones con los enviados de la Casa Blanca. Sin embargo, pese al avance protocolar, no hubo ningún compromiso firme para detener los enfrentamientos, en particular porque Moscú mantiene la misma línea de exigir condiciones territoriales y garantías que considera esenciales para cualquier avance real en la paz.
En medio de la desesperación por la situación humanitaria en Ucrania -donde ataques a la infraestructura energética han dejado a millones sin luz ni calefacción durante el invierno- el líder ucraniano Volodímir Zelenski manifestó que el conflicto sólo puede resolverse con medidas concretas en el terreno y un alto el fuego genuino, un punto aún rechazado por Putin.
Tanto la administración de Joe Biden como la de Putin parecen coincidir en llevar la discusión más allá del cese de fuego inmediato y centrarse en una negociación con condiciones de seguridad y territoriales como eje del futuro arreglo. Rusia ha reiterado que sin una solución a las cuestiones de control territorial -especialmente en zonas como Donetsk y Lugansk- no es posible firmar un acuerdo duradero.
Este enfoque plantea un desafío para la diplomacia occidental y ucraniana, que sostienen que cualquier negociación debe garantizar primero el cese de hostilidades y la retirada de tropas rusas de territorios ocupados, algo que Moscú no ha aceptado.
La reunión prevista en Abu Dhabi será una de las primeras de este tipo desde el comienzo de la invasión rusa en febrero de 2022, marcando un intento de diálogo formal entre las tres partes, aunque con posiciones aún muy distantes. Las expectativas de un avance real hacia la paz son bajas, dado que las demandas territoriales de Rusia y la insistencia de Ucrania en no hacer concesiones ponen en riesgo cualquier acuerdo que ponga fin al conflicto.
Mientras tanto, las hostilidades continúan en el terreno y la diplomacia pareció ganar tiempo sin lograr todavía detener el sufrimiento humano que deja la guerra.