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Mercados locales golpeados por la guerra: el riesgo país se dispara y el dólar opera con volatilidad

La escalada del conflicto en Medio Oriente generó movimiento en los mercados argentinos: el riesgo país alcanzó el valor más alto en un mes y medio, mientras los activos locales y el dólar reflejaron volatilidad ante el clima de incertidumbre global.

Martes, 3 de Marzo de 2026
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La fuerte escalada del conflicto en Medio Oriente, con bombardeos e intensificación de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, repercutió también en los mercados financieros de Argentina. Este lunes el riesgo país llegó a tocar los 588 puntos básicos, marcando su nivel más alto desde mediados de enero de este año, antes de moderar levemente su avance hacia el cierre de la jornada.

El riesgo país, que mide la prima que los inversores exigen para adquirir deuda soberana argentina en comparación con Estados Unidos, se había ubicado hace un mes cerca de los 484 puntos básicos, lo que refleja un incremento sustancial en las percepciones de riesgo financiero en el país.

Reacción en acciones y tipos de cambio

El día estuvo marcado por importantes fluctuaciones: mientras las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires y en Wall Street cerraron con descensos tras un arranque mixto, el dólar oficial y los tipos de cambio financieros mostraron un comportamiento volátil, influido por el clima global de aversión al riesgo.

Factor internacional

El mercado local también se vio afectado por señales internacionales: en los mercados globales, los precios del petróleo y del gas se dispararon ante el temor de interrupciones en el suministro energético, mientras que inversores globales se refugiaron en activos seguros como el dólar y el oro. Estas dinámicas impactan a economías emergentes como la argentina, donde los inversores ajustan sus carteras ante una mayor incertidumbre geopolítica.

La combinación de tensión internacional y ajustes financieros locales refleja cómo los conflictos bélicos en grandes regiones productoras de energía pueden trasladarse con rapidez a economías lejanas como la argentina, afectando indicadores clave del mercado y las expectativas de los inversores.