Por una ajustada votación, el Parlamento Europeo decidió enviar el acuerdo comercial con el Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que revise su compatibilidad con los tratados del bloque, lo que paraliza su ratificación definitiva.
Estrasburgo, Francia - El Parlamento Europeo aprobó este miércoles una moción para suspender momentáneamente la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- y remitirlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que los jueces revisen su compatibilidad con los tratados comunitarios.
La decisión se tomó en una votación extremadamente reñida: 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, lo que evidencia la división entre eurodiputados sobre el histórico pacto.
El acuerdo, que fue firmado formalmente la semana pasada tras más de 25 años de negociaciones, tenía el objetivo de crear una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, con acceso de bienes y servicios a un mercado de más de 700 millones de consumidores y reducciones arancelarias que beneficiarían a exportadores y consumidores de ambas regiones.
Sin embargo, la Eurocámara -el órgano que debe dar su aprobación después de la firma- decidió que antes de ratificarlo debe haber un pronunciamiento del TJUE sobre la legalidad de varios aspectos del texto, en particular el llamado mecanismo de reequilibrio y la forma en que se prevé aprobar partes del acuerdo sin pasar por todos los parlamentos nacionales.
Al enviar el caso al Tribunal de Justicia, la tramitación del acuerdo queda congelada de facto hasta que el máximo órgano judicial de la UE se pronuncie, lo que podría tomar más de un año o incluso dos antes de que se despeje legalmente la situación.
Pese a esta pausa, la Comisión Europea aún podría aplicar el pacto de forma provisional mientras se espera el fallo judicial, aunque esta opción podría ser políticamente compleja ante la oposición de sectores críticos en el Parlamento.
El voto refleja tensiones internas profundas en la UE. Países como Francia, Irlanda y Polonia, así como poderosos lobbies agrarios, han expresado su preocupación por los posibles efectos del acuerdo en productores europeos, aduciendo que podría abrir el mercado a productos importados sin las mismas protecciones ambientales y sanitarias.
La Comisión Europea lamentó la decisión y aseguró que las cuestiones planteadas por los eurodiputados ya habían sido abordadas ampliamente durante las negociaciones, pero respetará el proceso votado por la Eurocámara.
El retraso del acuerdo ocurre en un momento de tensiones geopolíticas comerciales, con la UE buscando fortalecer sus alianzas comerciales globales frente a desafíos como las políticas arancelarias de otros grandes bloques económicos.
Por ahora, el futuro del pacto y su impacto sobre el intercambio entre Sudamérica y Europa dependerá de la evaluación jurídica del TJUE y de la capacidad de las partes para salvar las reservas internas que frenaron su aprobación en el Parlamento Europeo.