El mandatario ratificó que mirará el partido contra España desde Olivos por cábala. Además, respaldó el reclamo por Malvinas de los jugadores tras vencer a Inglaterra, minimizó posibles sanciones de la FIFA y ofreció el balcón de la Rosada.
La inminente final del Mundial 2026 entre la Argentina y España no solo paraliza los corazones de millones de hinchas, sino que también domina por completo la agenda de la quinta de Olivos. En la previa del trascendental cruce del próximo domingo, el presidente Javier Milei descartó de forma categórica realizar un viaje oficial hacia los Estados Unidos para presenciar la gran definición en el MetLife Stadium. El jefe de Estado reveló que su decisión de quedarse en el país responde a una estricta cuestión de mística futbolera, asegurando que seguirá el partido desde la residencia oficial como lo hizo desde el primer día por cábala.
Durante una entrevista concedida a Radio El Observador, el de la Nación se refirió a la enorme repercusión internacional que generó la bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" desplegada por el plantel de la Scaloneta tras el silbatazo final ante Inglaterra. Milei consideró que la actitud de los futbolistas es sumamente comprensible dado que el reclamo representa un sentimiento unánime que está profundamente arraigado dentro de todos los argentinos. Sin embargo, aclaró que lo que pasa en el campo de juego corre por un carril totalmente ajeno a la diplomacia y minimizó el impacto de una eventual penalización por parte de la FIFA, estimando que en el peor de los escenarios la sanción económica no superaría los 30 mil dólares.
El Presidente enfatizó que las soberanas islas del Atlántico Sur serán recuperadas de forma pacífica a través de la vía diplomática con un accionar sumamente inteligente. En esa línea de acción, el mandatario destacó los enormes avances cosechados en el plano internacional junto al ex Canciller Gerardo Werthein y su sucesor, Pablo Quirno, señalando que el estrecho acercamiento con el gobierno de los Estados Unidos permitió presionar para que la ONU obligue a Gran Bretaña a sentarse a negociar. Por este motivo, el líder libertario pidió evitar malas interpretaciones políticas y recordó que se trata de un partido de fútbol, un límite de sentido común que el propio cuerpo técnico y los veteranos de guerra entienden a la perfección.

La prensa internacional se rindió ante la épica remontada de la Scaloneta en Atlanta. El lamento de los medios británicos, el recuerdo de la gesta de Diego Maradona en 1986 y la enorme expectativa por el choque definitorio ante España.
Con vistas al retorno del plantel a Buenos Aires tras su participación mundialista, el Poder Ejecutivo ya puso en marcha la ingeniería logística para recibir a los campeones. Milei volvió a ofrecer de manera formal las instalaciones de la Casa Rosada para que el equipo pueda celebrar junto a la gente, aclarando que el operativo diseñado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, garantiza que no habrá ninguna figura de la política que intente apropiarse del logro de los futbolistas. La sede gubernamental quedaría desocupada y bajo la estricta órbita de la Casa Militar para que los jugadores puedan salir al mítico balcón a interactuar con los argentinos con total libertad, mientras la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, coordina los cordones de prevención en los accesos de Ezeiza y Aeroparque.