Registros bancarios completos incorporados a una causa judicial en Estados Unidos revelan que los dólares generados por la Selección argentina fueron administrados durante años a través de una estructura paralela en el exterior, con destinos ajenos al fútbol y bajo control de una empresa privada vinculada a la AFA.
La investigación, publicada a partir de planillas bancarias a las que accedió el medio Infobae y surgidas de un discovery ordenado por tribunales de Miami, permitió reconstruir con precisión el circuito financiero internacional de los ingresos por sponsors, derechos comerciales y partidos amistosos de la Selección.
Según los documentos, entre 2023 y 2024 el esquema alcanzó su mayor volumen y sofisticación, con transferencias millonarias a través de cuentas en bancos estadounidenses como Bank of America, Synovus Bank, Citibank y JPMorgan. En lugar de ingresar directamente a las cuentas institucionales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), muchos de esos fondos fueron gestionados por TourProdEnter LLC, una empresa privada con sede en Florida que actuó por cuenta y orden de la AFA, conducida por Claudio "Chiqui" Tapia.
Los registros muestran que los ingresos internacionales no fueron simples cobros fragmentados, sino flujos continuos y recurrentes que convirtieron a TourProdEnter en una especie de "caja central" de los negocios fuera del país.
El análisis de los movimientos bancarios también exhibe que parte de esos recursos fue dirigida a destinos sin relación clara con la actividad deportiva. Entre ellos, figuran transferencias a sociedades financieras, entidades offshore y pagos personales que no se reflejaron en los balances formales de la AFA y que generaron interrogantes sobre la trazabilidad de los fondos.
Algunos movimientos registrados incluso sugieren que fondos pudieron haberse utilizado en operaciones como la posible compra de un club europeo, así como pagos destinados al entorno personal de dirigentes y allegados, según las planillas incorporadas a la causa judicial.
De acuerdo con la documentación, los ingresos de patrocinadores y derechos comerciales no ingresaron directamente al sistema financiero argentino, sino que fueron administrados primero por TourProdEnter, que luego transfería los fondos hacía cuentas de la AFA en Argentina tras pasos intermedios por bancos extranjeros.
La operación incluía incluso movimientos hacia un broker en Uruguay, donde se giraron USD 109 millones antes de regresar al país, según los registros. Esta puerta alterna permitió que los recursos quedaran fuera del alcance inmediato de los controles locales, explican fuentes familiarizadas con la causa.
El empleo de esta estructura fuera del país complicó la verificación y el ajuste de cuentas dentro de la AFA, ya que muchos de esos movimientos no se reflejaron en los estados contables formales de la entidad y quedaron al margen de auditorías accesibles al público.
La investigación se encuentra en curso, con la documentación bancaria como uno de los elementos clave para esclarecer si existió un uso indebido de los ingresos generados por el fútbol nacional.