La inflación mayorista registró una suba del 1% en febrero, el nivel más bajo en nueve meses. El dato refuerza la tendencia a la desaceleración de los precios en la economía.
La inflación mayorista en la Argentina mostró una nueva señal de desaceleración en febrero, al registrar una suba del 1% mensual, el nivel más bajo desde mayo de 2025.
El dato surge del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) que publica el INDEC y refleja la evolución de los precios en la etapa previa al consumo, es decir, los valores a los que productores e importadores venden sus productos.
El registro de febrero confirma una tendencia descendente que ya se venía observando en los últimos meses. En enero, el indicador había marcado un aumento del 1,7%, mostrando ya una desaceleración respecto a fines de 2025.
De esta manera, el nuevo dato profundiza la baja en la inflación de costos, un factor clave para anticipar lo que puede suceder con los precios al consumidor en los meses siguientes.
La evolución de los precios mayoristas responde principalmente al comportamiento de:
Productos nacionales, que suelen tener mayor incidencia en el índice
Productos importados, impactados por el tipo de cambio y los precios internacionales
En enero, por ejemplo, ambos componentes habían mostrado subas moderadas (1,7% y 1,5%, respectivamente), lo que ya anticipaba una desaceleración en marcha.
El dato de inflación mayorista es seguido de cerca por economistas porque suele anticipar el comportamiento de la inflación minorista.
En ese sentido, una suba más moderada en los costos puede contribuir a contener aumentos en góndola, aunque el traslado no es automático y depende de múltiples factores, como la demanda, tarifas y expectativas.
En paralelo, el contexto económico sigue marcado por tensiones inflacionarias: el índice de precios al consumidor se ubicó cerca del 2,9% mensual en febrero, mostrando que la desaceleración aún no se trasladó completamente al bolsillo.
Para el Gobierno, la baja en la inflación mayorista representa una señal positiva dentro de su estrategia de estabilización, ya que indica que los costos de producción comienzan a moderarse.
Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar esa tendencia y lograr que el descenso se refleje de manera sostenida en los precios al consumidor, uno de los principales problemas de la economía argentina.