Tres de cada diez personas infectadas desarrollan síntomas. Expertos advierten sobre la importancia del diagnóstico temprano y la prevención, especialmente en zonas endémicas.
El Chagas continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en Argentina. Se trata de una enfermedad parasitariaria causada por el Trypanosoma cruzi y transmitida, principalmente, por la picadura de la vinchuca, un insecto que habita en zonas rurales o con condiciones habitacionales precarias.
Según explicó la Dra. Valeria El Haj, directora médica nacional de OSPEDYC, la enfermedad "puede presentarse con síntomas leves en su fase aguda, como fiebre, malestar, inflamación de ganglios, dolor de cabeza o diarrea, pero durante la etapa crónica puede permanecer asintomática durante años y provocar daños cardíacos o digestivos". Se estima que el 30% de los infectados desarrollarán complicaciones severas si no reciben tratamiento a tiempo.
Además de la vía vectorial, el Chagas puede transmitirse por transfusiones de sangre, trasplantes de órganos, de madre a hijo durante el embarazo o parto, e incluso por vía oral, a través del consumo de alimentos contaminados con las heces del insecto.
El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre y es fundamental para quienes hayan vivido en zonas endémicas como Catamarca, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, La Rioja, Mendoza, Jujuy, Salta y partes de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
Para prevenir la enfermedad, se recomienda eliminar la presencia de vinchucas en las viviendas mediante fumigaciones periódicas, reparación de grietas, limpieza profunda detrás de muebles y reducción de objetos acumulados. También es clave mejorar la infraestructura de los hogares, utilizar mosquiteros, aplicar repelentes y mantener a los animales alejados de las áreas de descanso.