El actor Josh Hutcherson, conocido mundialmente por su papel de Peeta Mellark en Los Juegos del Hambre, experimentó los altibajos de la fama desde muy joven, se alejó de la industria al sentir rechazo profesional y hoy combina su carrera con una vida entre Los Ángeles y Madrid junto a su pareja.
Josh Hutcherson comenzó su carrera como actor desde muy pequeño: a los nueve años consiguió su primer papel, dando inicio a una trayectoria que lo llevó a participar en títulos infantiles y juveniles como Puente hasta Terabithia, Zathura y Viaje al centro de la Tierra.
El salto a la fama global llegó en 2012 cuando fue seleccionado para interpretar a Peeta Mellark en Los Juegos del Hambre, la adaptación cinematográfica del best-seller de Suzanne Collins que lo posicionó frente al público internacional.
Aunque este papel parecía augurar una carrera brillante en Hollywood, la intensidad del éxito y las expectativas profesionales no se sostuvieron indefinidamente. Tras su participación en la saga, Hutcherson relató que el ritmo de oportunidades y audiciones cambió radicalmente, con años en los que no recibía llamados ni ofertas, experimentando por primera vez en su vida lo que significaba el rechazo y la falta de papeles deseados.
Él mismo reconoció que la industria puede ser "complicada" y que el impulso inicial no garantiza continuidad absoluta, destacando que su carrera pasó por momentos de sequía profesional tras los éxitos tempranos.
Lejos de quedar atrapado en la búsqueda de estrellato tradicional, Hutcherson optó por no seguir el guion habitual de Hollywood: rechazó ser encasillado y se negó a participar en roles que no le aportaran desafíos creativos reales. Esta actitud lo llevó a construir una carrera más reflexiva y personal, eligiendo proyectos que le apasionan y no buscando simplemente mantener su visibilidad en la industria.
A nivel personal, el actor vive entre Los Ángeles y Madrid, donde reside parte del año con su pareja, la actriz Claudia Traisac, a quien conoció durante el rodaje de Escobar: Paraíso perdido. Allí también ha explorado su amor por la cultura y el idioma español, incluso dominándolo con soltura aunque admite sentir "algo de miedo" ante la idea de actuar en otro idioma.
Tras años de altibajos, Hutcherson ha encadenado nuevos trabajos, incluyendo su papel en Five Nights at Freddy's y su participación en la serie I Love LA. Además, prepara varios proyectos que lo mantienen activo profesionalmente sin renegar de sus principios creativos.
A diferencia de muchas estrellas juveniles atrapadas por el brillo de Hollywood, Hutcherson definió su lugar en la industria sin someterse a las lógicas de fama y presencia constante en eventos. Él mismo afirmó que aunque puede promocionar su trabajo, no está dispuesto a "jugar el juego" de la fama superficial, priorizando proyectos significativos por sobre la visibilidad mediática.