Las bolsas internacionales comenzaron la semana con caídas por el conflicto en Medio Oriente y la suba del petróleo. En ese contexto, los activos argentinos operan con volatilidad mientras los inversores siguen de cerca el riesgo país, los bonos y los ADR en Wall Street.
Los mercados financieros globales iniciaron la semana con fuertes señales de volatilidad, en medio de la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente, un escenario que impacta directamente en las bolsas internacionales y en los activos argentinos.
Las plazas bursátiles de Asia y Europa registraron caídas, mientras que los futuros de Wall Street anticipaban una rueda negativa. La incertidumbre se explica principalmente por la suba del petróleo, que superó los 100 dólares por barril, impulsada por el conflicto en la región y el riesgo de interrupciones en el transporte de crudo.
En este contexto internacional adverso, el S&P Merval, principal índice de la Bolsa de Buenos Aires, muestra movimientos erráticos y una tendencia marcada por la cautela de los inversores.
El indicador viene de jornadas con fluctuaciones y pérdidas recientes, tras una racha de correcciones que reflejan la incertidumbre global y la sensibilidad del mercado argentino a los shocks externos.
A pesar de esas oscilaciones, el Merval continúa operando cerca de niveles elevados en términos históricos, luego de haber alcanzado máximos en los primeros meses de 2026.
Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York, conocidas como ADR, también registran movimientos dispares.
En jornadas recientes, algunos papeles mostraron subas impulsadas por compras selectivas de inversores internacionales, mientras que otros reflejaron correcciones en línea con la volatilidad global de los mercados.
Entre los activos más seguidos por los operadores figuran los ADR de compañías energéticas, bancos y empresas tecnológicas, que suelen reaccionar con rapidez ante los cambios en el clima financiero internacional.
En el mercado de deuda, los bonos argentinos en dólares también operan con variaciones moderadas mientras los inversores evalúan el contexto global y la evolución de la economía local.
El riesgo país, indicador elaborado por JP Morgan que mide la confianza de los mercados en la capacidad de pago de la deuda argentina, se mantiene en niveles cercanos a los 500 a 600 puntos básicos, reflejando todavía un escenario de cautela entre los inversores.
Analistas del mercado señalan que la evolución de los activos argentinos continuará muy ligada a factores externos, especialmente al desarrollo del conflicto en Medio Oriente, la evolución del precio del petróleo y las decisiones de política monetaria en Estados Unidos.
En ese escenario, los operadores prevén nuevas jornadas de volatilidad en los mercados financieros mientras persista la incertidumbre internacional.