La jefa de la bancada libertaria en la Cámara alta respaldó la iniciativa de la Casa Rosada apenas un día después de haberla criticado con dureza. Los detalles de las negociaciones, el rol de los gobernadores y el freno por el receso invernal.
El escenario político sumó un capítulo de alto voltaje y piruetas discursivas en el Congreso. En apenas unas pocas horas, la senadora Patricia Bullrich pegó un giro absoluto en su postura pública para alinearse de forma directa con los deseos de la Casa Rosada. Tras haber defenestrado el mecanismo y asegurar que destruía el espíritu de las urnas, la jefa de la bancada de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta pasó a respaldar la implementación de las polémicas listas colectoras que impulsa la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, de cara a los próximos desafíos electorales del país.
El cambio de opinión fue llamativamente veloz y dejó recalculando a varios de sus pares en los pasillos del Senado. Solamente veinticuatro horas antes, Bullrich había liquidado el sistema argumentando que este tipo de ingeniería electoral deformaba la representatividad de los partidos. Sin embargo, acorralada por la necesidad de encontrar consensos, la legisladora buscó justificarse argumentando que, si bien la idea original no es de su total agrado, no encontraron una alternativa superadora para resolver el problema de las internas partidarias que las PASO estiran demasiado en el tiempo, desgastando la gestión cotidiana de gobierno.
El trasfondo de esta jugada responde a la férrea intención del gobierno libertario de avanzar con la derogación o suspensión definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa que hoy cosecha muy poco eco entre sus aliados tradicionales. Desde las oficinas de LLA argumentan que las primarias terminaron transformándose en un sistema costoso donde habitualmente no compite nadie contra nadie. Para evitar quedar entrampados en una práctica históricamente asociada a los vicios de la vieja política, los armadores oficiales se encuentran buscando un nombre marketinero para disfrazar a las colectoras y presentarlas bajo una estética renovada.
La estrategia diseñada por Karina Milei busca reflotar el viejo esquema de acumulación de votos adaptándolo de forma directa a la lógica de la flamante Boleta Única de Papel. El objetivo de máxima de la Casa Rosada es eliminar la obligatoriedad de la lista única por alianza y permitir que un mismo espacio político pueda presentar varias candidaturas en distintas categorías. Cerca de la funcionaria explican sin rodeos que la meta es estructurar un sistema que liquide la primaria obligatoria pero que, al mismo tiempo, le sirva de anzuelo a los gobernadores provinciales y a los dirigentes de la Unión Cívica Radical para abrochar y "pegar" sus propios candidatos a diputados junto a la boleta del Presidente.
La viabilidad de esta reforma de las reglas de juego no la tiene fácil en el palacio legislativo, ya que al tratarse de materia electoral la Constitución Nacional exige mayorías agravadas e indiscutibles: 37 votos positivos en el Senado y 129 en la Cámara de Diputados. Ante este panorama numérico, la ronda de negociaciones oficiales se bifurcó en dos frentes simultáneos. Por un lado, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, comanda las conversaciones directas con los mandatarios de las provincias, mientras que la senadora Bullrich hace el trabajo de orfebrería fina intentando convencer a los legisladores dialoguistas en el recinto de la Cámara alta.
A pesar de que el propio oficialismo reconoce que existe un acuerdo tácito en la gran mayoría de los capítulos del megaproyecto, las negociaciones encallaron en el punto neurálgico del mecanismo de selección previa de los postulantes, donde todavía no asoma una mayoría clara. Con La Libertad Avanza sumando apenas 21 senadores propios y dependiendo de un puñado de aliados del PRO y la UCR, las conversaciones permanecen empantanadas en la comisión de Asuntos Constitucionales. De esta manera, los operadores políticos admitieron que el debate quedará congelado y no se esperan mayores novedades ni dictámenes de peso hasta que concluya el receso invernal.