El ministro de Salud de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, criticó con dureza al jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, por celebrar la flexibilización para importar equipamiento médico usado, calificando la medida como "chatarra" y una política insuficiente para reforzar la salud pública.
En un nuevo capítulo de tensiones entre funcionarios provinciales y nacionales, el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, salió al cruce del jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Manuel Adorni, por sus recientes expresiones celebrando la flexibilización para importar equipamiento médico usado.
La discusión se desató luego de que Adorni destacara públicamente que la nueva normativa de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) permitirá que sanatorios y hospitales de todo el país importen equipos médicos reacondicionados o usados con menos trabas burocráticas, argumentando que esto contribuiría a reducir costos y modernizar el servicio de salud.
La respuesta de Kreplak fue inmediata y tajante. El ministro bonaerense calificó irónicamente la celebración de Adorni, cuestionando que se elogien como avances políticas que, según él, equivalen a traer "chatarra médica" descartada en otros países en lugar de invertir de manera significativa en el sistema sanitario.
El cruce pone de relieve las diferencias entre las visiones sobre cómo abordar los problemas del sector de la salud: mientras desde el oficialismo nacional defienden la medida como una forma de aliviar costos y ampliar el acceso a tecnología, desde la Provincia destacan la necesidad de políticas más integrales y profundas para fortalecer la atención pública y privada desde la base.
La disputa se da en medio de un debate más amplio sobre la apertura de importaciones y la desregulación de distintos sectores económicos y productivos, promovida por el Gobierno nacional. Entre las políticas recientes se encuentran modificaciones que facilitan el ingreso de equipos médicos usados, con requisitos adaptados según el nivel de riesgo del equipo, así como la posibilidad de que no solo importadores tradicionales, sino también hospitales y clínicas gestionen directamente estos trámites.
Para Adorni, la medida representa menos burocracia y costos, potenciando la modernización de infraestructura sanitaria. Para Kreplak, en cambio, celebrar la importación de equipos usados no soluciona problemas estructurales de la salud y no reemplaza la inversión pública sólida ni la planificación estratégica en servicios sanitarios.
El cruce también se interpreta como un reflejo de la tensión política entre distintos niveles de gobierno y sus enfoques sobre las políticas públicas. Las palabras de Kreplak se suman a otros intercambios previos en los que funcionarios provinciales han cuestionado al Gobierno nacional por cifras, estrategias y prioridades en la gestión de la salud.