Las reacciones de los gobernadores argentinos al operativo militar de Estados Unidos en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro quedaron marcadas por profundas divisiones, con mandatos provinciales que condenaron el uso de la fuerza y otros que celebraron un cambio político en la región.
Mientras algunos mandatarios de extracción peronista y aliados pusieron el acento en la defensa de la soberanía y el derecho internacional, otros destacaron la posibilidad de una apertura democrática tras la caída del dirigente chavista, evidenciando así la grieta política que atraviesa al país también en temas de política exterior.
Entre los que expresaron una postura crítica se ubicó Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien consideró que la intervención encabezada por Donald Trump representó "una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional" y advirtió que "alteraron la estabilidad regional y sentaron un peligroso precedente". Subrayó que la soberanía y la no intervención deben primar incluso sobre la conveniencia económica en las relaciones hemisféricas.
De forma similar, otros gobernadores como Ricardo Quintela (La Rioja) manifestaron "profunda preocupación y condena enérgica" frente a la violencia en territorio venezolano, al tiempo que hicieron un llamado a priorizar el diálogo y la negociación pacífica como único camino legítimo para resolver la crisis.
Desde Tierra del Fuego, Gustavo Melella también repudió las acciones militares dentro de Venezuela y afirmó que la falta de democracia se debe enfrentar con más compromiso democrático, insistiendo en la necesidad de buscar una salida pacífica a la compleja situación que atraviesa ese país.
En el otro extremo se situaron gobernadores que valoraron el resultado político del operativo estadounidense y la caída de Maduro. El mandatario de Chaco, Leandro Zdero, señaló que la caída del dictador marca "el fin de una etapa de opresión y el comienzo de la esperanza", enfatizando la oportunidad de que Venezuela recupere su democracia.
Por su parte, Jorge Macri (Ciudad de Buenos Aires) calificó la jornada como "un día histórico" y afirmó que la acción puso fin a un régimen que, a su juicio, había arrebatado los derechos básicos de los venezolanos. A su vez, otros mandatarios provinciales expresaron respaldos similares, destacando valores asociados a libertad y democracia tras la acción internacional.
Las diversas respuestas de los mandatarios bonaerenses reflejan no solo diferencias ideológicas sino también distintas lecturas sobre el rol de las grandes potencias, la soberanía de los Estados y los límites de la intervención externa, posiciones que se insertan en un debate global más amplio sobre este operativo estadounidense.