Los fiscales formalizaron las acusaciones por femicidio, homicidio y falso testimonio contra los cinco arrestados. Aunque el cuerpo no fue hallado, la Justicia pedirá la prisión preventiva sin plazo para todos los involucrados.
La investigación por la desaparición de Nancy Estela Godoy, la maestra rural de 52 años vista por última vez el pasado 6 de octubre en el departamento correntino de Esquina, dio un vuelco determinante este viernes. Tras reunir diversos elementos de prueba, el Ministerio Público Fiscal formalizó imputaciones por delitos contra la vida contra los cinco sospechosos detenidos en la causa, mientras prepara el pedido de prisión preventiva sin plazo para todos los involucrados.
El esquema acusatorio diseñado por los fiscales de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas (UFIC), Javier Mosquera y María Andrea González, diferenció los grados de responsabilidad de los apresados:
Ireneo Zarza, Nahuel Rojas y un hombre de apellido Sandoval: Imputados como presuntos coautores de femicidio.
Rosa Leguizamón: Vecina de la docente, acusada como presunta coautora de homicidio simple.
Ernesto Ezequiel Bordón: Formalizado bajo el cargo de falso testimonio.
La situación de Leguizamón se tornó crítica tras las inconsistencias detectadas entre su testimonio y el aportado por su pareja, Rojas. Si bien ambos habían sido apresados inicialmente bajo sospecha de encubrimiento, los allanamientos en su vivienda derivaron en la incautación de un calzado tipo alpargata y una campera oscura que habrían pertenecido a Godoy, elementos sujetos a peritajes de ADN.
Frente a esta imputación, la defensa técnica de Leguizamón rechazó cualquier vínculo con el hecho criminal, asegurando que la mujer colaboró activamente en la búsqueda inicial, facilitó las claves de su teléfono móvil para el peritaje técnico y carecía de trato con Ireneo Zarza, capataz de la estancia El Curupí.
La hipótesis judicial sostiene que el ataque se produjo en el trayecto hacia la Escuela Rural N.º 626 del paraje El Malezal, donde la víctima ejercía como directora suplente. Para acceder a las instalaciones escolares, la docente debía cruzar los campos del predio rural donde prestaba funciones Zarza, quien según testimonios incorporados al expediente se encontraba apostado a escasos 150 metros del establecimiento durante la ventana temporal previa a la desaparición.
Pese a que las brigadas operativas todavía no lograron localizar el cuerpo de la víctima a través de los rastrillajes en la zona, la fiscalía consolidó la presunción de asesinato a partir de testimonios, cruce de comunicaciones y peritajes sobre los teléfonos secuestrados durante los procedimientos nocturnos.