A pedido de las defensas de la madre y del padrastro, peritos de la Nación examinarán en Buenos Aires las muestras biológicas del menor fallecido en Comodoro Rivadavia. El estudio busca zanjar contradicciones entre los informes de golpes y una infección pulmonar.
A más de seis meses del fallecimiento de Ángel López, el nene de cuatro años que murió en Comodoro Rivadavia, Chubut, la Justicia nacional intervendrá en el expediente a través de un estudio médico determinante. El Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación llevará adelante en la Ciudad de Buenos Aires una nueva pericia sobre las muestras biológicas remitidas desde la provincia patagónica, con el objetivo de dirimir de forma concluyente si los traumatismos craneales constatados en el cuerpo tuvieron relación causal directa con el desenlace fatal o si el cuadro respondió a una patología médica preexistente.
La medida pericial fue requerida por la defensa técnica de Mariela Altamirano, madre del menor, y de su pareja, Maicol González, quienes impugnaron los peritajes previos incorporados a la causa. La reapertura del debate científico surge a partir de las notorias discrepancias registradas entre las piezas forenses del legajo: mientras las autopsias iniciales sustentaron una mecánica de violencia física extrema compatible con maltrato infantil continuado, análisis complementarios derivados en mayo indicaron que el deceso se habría producido a raíz de una neumonía bilateral aguda sin intervención traumática concluyente.
La discordancia en los informes periciales mantiene en vilo la imputación sostenida por el Ministerio Público Fiscal. Si bien los estudios complementarios plantearon la hipótesis respiratoria, el dictamen de cierre emitido por el Cuerpo Interdisciplinario Forense de Chubut arribó a una conclusión mixta al señalar que la muerte obedeció a la combinación de severos traumatismos craneoencefálicos sumados a una infección pulmonar avanzada.
En dicho documento, los forenses locales describieron el hallazgo de más de veinte infiltraciones hemáticas en diversas regiones craneales, hemorragias intracraneales, edema cerebral generalizado y daño neurológico de carácter irreversible. La intervención del cuerpo pericial de la Corte Suprema buscará establecer con precisión científica la gravitación real de las lesiones físicas sobre la falla multiorgánica que causó el deceso.
En el plano procesal, el juez penal Martín Cosmandro resolvió prorrogar por seis meses adicionales la prisión preventiva que cumplen Altamirano y González, extendiendo en idéntico plazo el período ordinario de investigación penal preparatoria. La madre del menor se encuentra formalmente acusada por homicidio agravado por el vínculo y por alevosía, en tanto que sobre el padrastro pesa la imputación de homicidio simple agravado por alevosía, ambos bajo arresto desde abril pasado.
Al fundamentar la continuidad de la detención, el fiscal general Facundo Oribones remarcó que las conclusiones que arrojen los peritos en Buenos Aires resultan de carácter medular para la instrucción penal. De confirmarse una etiología exclusivamente infecciosa desligada de los traumatismos, los acusadores admitieron que se verán forzados a reformular sustancialmente la teoría del caso con la que impulsaron el proceso desde sus inicios.