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La reina Máxima marcó tendencia en Europa con un exclusivo vestido de lino y flores

La monarca de los Países Bajos se llevó todas las miradas con el modelo Amelie de la firma Zimmermann. Los detalles de su look fresco con aires románticos y las vacaciones secretas de la familia real en un campo paradisíaco de Río Negro.

Miercoles, 15 de Julio de 2026
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La moda de la realeza europea tiene en Máxima Zorreguieta a una de sus embajadoras más audaces y elegantes, capaz de transformar una aparición pública en una verdadera clase de estilo de vanguardia. En una de sus últimas presentaciones oficiales, la reina de los Países Bajos acaparó la atención de los diseñadores internacionales al lucir un sofisticado vestido largo que resume las tendencias más fuertes de la temporada de calor en el Viejo Continente. Se trata del modelo Amelie, una delicada creación de lino de la prestigiosa firma australiana Zimmermann, una marca que ha ganado fama mundial por su capacidad para reinterpretar el clásico espíritu bohemio y romántico desde una mirada sumamente sofisticada, femenina y descontracturada.

La prenda elegida por la monarca destaca por su corte fluido de inspiración boho chic, adornado con un sutil estampado floral en tonalidades pasteles que armonizan a la perfección con finos detalles de bordado inglés y puntillas artesanales. Con un diseño que incorpora mangas globo hasta el codo, una cintura ceñida por un panel bordado y una falda de largo midi que aporta frescura y movimiento, el vestido de Máxima reivindica el regreso triunfal de las texturas naturales. Para coronar un estilismo impecable sin restarle protagonismo a la prenda estrella, la reina optó por accesorios sumamente discretos, completando el conjunto con unas sandalias nude de tiras finas, un clutch color marfil, joyería minimalista, el cabello suelto con ondas suaves y un maquillaje sumamente luminoso.

Sin embargo, tras cumplir con los exigentes compromisos de la agenda real europea, Máxima y su familia decidieron armar las valijas para reencontrarse con el paisaje y las raíces afectivas de su tierra natal. El rey Guillermo Alejandro, junto a su esposa y sus hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariane, se trasladaron en absoluto hermetismo hacia la Patagonia argentina para disfrutar de unas merecidas vacaciones alejados del asedio periodístico. El destino elegido por los miembros de la Casa de Orange fue la estancia Pilpilcurá, una paradisíaca propiedad de cientos de hectáreas ubicada a orillas del río Pichi Leufú, en territorio de la provincia de Río Negro y a unos 80 kilómetros de la pintoresca Villa Traful.

Este refugio rionegrino, rodeado de imponentes montañas y una tranquilidad absoluta, se ha convertido en el búnker predilecto de la familia real holandesa para desconectarse de la rigidez de los palacios y disfrutar de cabalgatas y jornadas de pesca. El viaje anual a la Argentina no solo funciona como un bálsamo de descanso para los reyes, sino que representa un eslabón clave para que las jóvenes herederas mantengan un lazo estrecho con el país de origen de su madre. Con su reciente aparición de moda y su posterior descanso patagónico, la reina Máxima demuestra una vez más su habilidad única para equilibrar las exigencias de la corona con su frescura natural y su innegable amor por las tierras del sur.