Elaborado por la bodega Cabrini, este vino litúrgico cuenta con mayor graduación alcohólica y azúcar residual para conservarse mejor. Cuenta con antecedentes en los pontificados de Pío XII y Juan Pablo II, y llegará al altar de Luján.
La confirmación de la gira pastoral del papa León XIV por la Argentina, programada del 8 al 11 de noviembre por Buenos Aires y Córdoba, volvió a poner en primer plano a un producto con sello cuyano: el vino de misa. Tras 39 años desde la última visita de un pontífice al país, la histórica misa que se celebrará frente a la Basílica de Luján tendrá en el cáliz un vino elaborado en Mendoza, un producto que no es una botella comercial común, sino que responde a estrictas pautas técnicas y religiosas.
En la legislación vitivinícola argentina, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) encuadra este producto bajo la categoría oficial de "vino ritual", reservado de manera exclusiva para oficios litúrgicos. La enóloga Andrea Ferreyra explicó que la particularidad no radica necesariamente en la variedad de uva elegida, sino en su proceso de elaboración y en su destino final. En el caso del vino litúrgico que elabora la tradicional bodega Cabrini, ubicada en Luján de Cuyo, se añade alcohol vínico durante la fermentación, lo que corta la acción de las levaduras y permite preservar los azúcares naturales del grano. El resultado es un vino dulce con una graduación alcohólica elevada, que oscila entre los 16,5 y 17 grados, una cualidad pensada para garantizar una mayor estabilidad frente al oxígeno una vez abierta la botella y servida en las vinajeras durante la misa.
Para elaborar y comercializar este tipo de partidas rige la Resolución C.10/2005 del INV, que exige la conformidad previa de la autoridad eclesiástica correspondiente y el cumplimiento de prácticas enológicas avaladas por ley. Las bodegas deben declarar volúmenes aproximados, procesos analíticos y destino, accediendo a excepciones sobre el grado alcohólico mínimo de libre circulación, siempre y cuando las botellas lleven de forma obligatoria la etiqueta con la leyenda "uso exclusivo para celebraciones litúrgicas". De este modo, el marco legal impide que cualquier producto convencional sea utilizado formalmente sin la debida trazabilidad.
El producto seleccionado para la liturgia de León XIV cuenta además con una extensa tradición en el Vaticano. La familia Cabrini elabora vino de misa de manera ininterrumpida desde 1939 y entabló contacto con la Santa Sede ya en 1950, cuando recibió una carta de agradecimiento del papa Pío XII tras remitir una remesa a Roma. Décadas más tarde, durante el Jubileo del año 2000, el propio Juan Pablo II consagró con este vino mendocino en el altar de San Pedro. La diferencia histórica en esta oportunidad será que el vino consagrado llegará a manos de León XIV en suelo argentino, marcando el retorno de un pontífice desde que Juan Pablo II pisara el país por última vez en abril de 1987, luego de su breve e histórico paso en junio de 1982 durante el conflicto de Malvinas.