El Sanatorio Mater Dei informó que la conductora se encuentra en habitación común bajo seguimiento clínico, kinésico y nutricional. Seguirá internada al menos hasta el lunes, mientras Juana Viale continuará al frente de su programa.
El Sanatorio Mater Dei emitió un nuevo parte médico oficial sobre el estado de salud de Mirtha Legrand, de 99 años, quien permanece hospitalizada tras haber sufrido un cuadro respiratorio. De acuerdo con el informe suministrado por el equipo tratante, la diva de los almuerzos evoluciona favorablemente en una habitación de cuidados generales y se encuentra en pleno proceso de recuperación con miras a recibir el alta para retornar a su domicilio particular.
El comunicado institucional precisó que la conductora recibe un esquema de seguimiento multidisciplinario que incluye asistencia clínica, kinésica y nutricional, a la vez que agradeció las muestras de afecto y el respeto hacia su privacidad. Las autoridades del centro de salud anticiparon además que, de no registrarse variantes en su evolución, el próximo informe se dará a conocer el lunes, lo que ratifica que continuará internada durante los próximos días. Ante esta situación, su nieta Juana Viale continuará al frente de la conducción de La Noche de Mirtha, ciclo que este sábado tendrá en su mesa a Luis Novaresio, Natasha Niebieskikwiat, Carlos Melconian y Barbie Simons.
La internación de la diva se debió a un diagnóstico de neumopatía, una denominación genérica que utiliza la medicina para englobar de manera abarcativa a diversos trastornos o patologías que comprometen las vías respiratorias y los pulmones. Los especialistas señalan que este concepto no alude a una enfermedad específica ni equivale obligatoriamente a una neumonía, sino que comprende cuadros variados que van desde procesos infecciosos estacionales hasta afecciones crónicas como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o la fibrosis pulmonar.
El origen de estos trastornos pulmonares puede responder a múltiples factores etiológicos, entre ellos agentes virales o bacterianos, el tabaquismo o la exposición prolongada a contaminantes ambientales. Según el tipo de compromiso orgánico de cada persona, las manifestaciones clínicas más frecuentes suelen expresarse a través de accesos de tos, fatiga, respiración acelerada y episodios de disnea o dificultad para respirar con normalidad, síntomas que en pacientes de avanzada edad exigen un monitoreo profesional estricto para asegurar su estabilización.