En la nueva medición de Quacquarelli Symonds (QS), 17 instituciones argentinas bajaron posiciones frente a solo 8 que avanzaron. El informe alertó sobre el impacto del ajuste presupuestario en salarios e investigación, en coincidencia con un paro universitario nacional.

La consultora internacional Quacquarelli Symonds publicó la última edición del QS World University Rankings: América Latina y el Caribe, un relevamiento que encendió señales de alarma para el sistema de educación superior de la Argentina. Aunque la Universidad de Buenos Aires (UBA) logró retener el décimo casillero regional —siendo la única institución del país dentro del selecto top 10—, el conjunto del mapa universitario nacional registró la mayor caída neta de toda la región entre los países con al menos diez casas de estudio evaluadas: de las 46 entidades argentinas medidas, 17 retrocedieron casilleros, 20 se mantuvieron sin variantes y apenas 8 mostraron avances.
El podio continental volvió a quedar encabezado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, escoltada por la Universidad de São Paulo (Brasil) y la Unicamp (Brasil). Detrás de la UBA en el ámbito local, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) revalidó el puesto 21 y la Universidad Austral el puesto 25. Entre las mejoras se destacaron la Universidad Nacional de Córdoba (UNC, que subió del 33 al 30), la Universidad de San Andrés (UdeSA, del 51 al 44) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM, que trepó del 102 al 94). Por el contrario, se registraron fuertes retrocesos en la Universidad Torcuato Di Tella (cayó del 48 al 65), la Universidad Nacional de Rosario (del 62 al 72), la Universidad Nacional del Litoral (del 87 al 100), la Universidad Nacional de Cuyo y el ITBA, sumándose además la incorporación de la Universidad Maimónides en el rango 401+.
El informe técnico de QS pondera ocho parámetros comparativos y remarca una marcada dicotomía en el desempeño argentino. Por un lado, las fortalezas radican en la reputación académica y entre empleadores, donde la UBA se posiciona como la segunda mejor de toda América Latina en ambos ítems, solo por detrás de la UNAM mexicana y la Católica chilena, respectivamente. Asimismo, el país lidera a escala regional en el ratio de docentes por estudiante, impulsado principalmente por casas privadas como la UCA, Austral, UADE y la Universidad de Palermo.
La contrapartida crítica es la producción y difusión en investigación científica, considerada el flanco más débil del modelo local. Ninguna universidad argentina logró ingresar entre las 50 primeras en citas por paper ni entre las 90 más productivas en publicaciones por docente, reflejando promedios sensiblemente inferiores a la media continental, pese a que la UBA (10°) y la UNLP (32°) conservan una estimable inserción en redes globales de investigación.
Al evaluar las causas estructurales del deterioro, el vicepresidente sénior de QS, Ben Sowter, vinculó directamente los descensos con las severas restricciones financieras que arrastra el sector desde fines de 2023. "Argentina registra el mayor descenso neto de la región en medio de restricciones presupuestarias y una continua debilidad en la producción científica; retener el talento y la competitividad académica será fundamental para preservar sus fortalezas", advirtió Sowter sobre las secuelas del recorte real en salarios e insumos de laboratorio.
El diagnóstico internacional coincidió cronológicamente con una nueva jornada de huelga docente y nodocente convocada por las federaciones Conadu y Conadu Histórica, que cumplen un paro nacional de 72 horas en reclamo de una recomposición salarial del 33,4% y la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario. La medida de fuerza precede a la convocatoria para la quinta Marcha Federal Universitaria fijada para el 15 de octubre, mientras en tribunales la Justicia federal intimó nuevamente al Poder Ejecutivo nacional a girar en cinco días los fondos de actualización contemplados en la legislación.